El Ibiza ST es el heredero directo del Córdoba Vario, pero mucho mejor. Al respecto, ha ganado tamaño, habitabilidad y eficacia en todos los sentidos convirtiéndose en un coche con un estilo muy definido y unas enormes dotes prácticas. Además, sus consumos y su precio final no obliga a realizar enormes desembolsos.
Si cada generación del Ibiza fue importante en su momento, la cuarta que ahora nos ocupa es además brillante. La versión probada es la más lógica si buscamos un vehículo de dimensiones compactas que no se quede pequeño a la primera necesidad, que nos mueva en ciudad con agilidad, que gaste poco y que no se achante en carretera. Y todo sin arruinarnos al pagarlo.
Desde que desapareció del mercado en 1982 el Seat 131 el fabricante de automóviles de Barcelona no contaba con un representante en el segmento de las berlinas medias. Ahora, utilizando toda la tecnología del Grupo Volkswagen a su servicio y su propio saber hacer, ha desarrollado una berlina francamente interesante, una berlina con carácter, con un tacto magnífico y una calidad con la que puede rivalizar con las berlinas Premium de su categoría.
La moda del verde ha llegado con fuerza al mercado. Los apoyos gubernamentales para rebajar el precio de los coches más ecológicos han hecho reaccionar a los fabricantes, que utilizan el ingenio para dejar el índice de emisiones justo por debajo de la cifra con premio. Ecomotive es el apodo de Seat para identificar a sus coches más “limpios”.
El Altea nació como un monovolumen compacto de estilo y características deportivas, pero no dejó de ser un turismo compacto más alto de lo normal y sin la menor flexibilidad interior. Esa laguna se salvó con el desplazamiento longitudinal por partes del asiento trasero, pero no llegó a convencer como tal monovolumen. El nacimiento del Altea XL colma con creces esa laguna y además lo hace con una carrocería más equilibrada en lo que a su apariencia externa se refiere.
Era de esperar –tradición obliga– que Seat desarrollara una versión FR (Fórmula Racing) del Altea, pero no que lo hiciera tan pronto –menos de dos años desde la aparición del modelo– y quizás tampoco que lo equipara con un motor diésel. Sin embargo, tanto la rapidez –los clientes de Seat cada vez exigen coches de corte más deportivo– como la mecánica –las ventas de los FR diésel del antiguo León supusieron casi un 25% de las ventas totales del modelo– están plenamente justificadas.
No cabe duda de que la tercera generación del Seat Toledo es, por encima de todo, muy original por su diseño. No guarda el más mínimo parecido con las anteriores, por mucho que mantenga una gran capacidad de maletero y recupere el portón trasero del primitivo modelo. Siendo así, ¿es tan práctico como aquellos?
El apelativo Cupra, en el caso del Ibiza, responde a dos conceptos, al de la más radical deportividad y a que en su caso ser Cupra es ser diésel. Esta combinación podrá enamorar a los más radicales aficionados al mundo del motor para quienes la exageración es aquí otra virtud.