La estética de los coches familiares atrae a muchos compradores, paradójicamente esta predilección no siempre atiende a necesidades de espacio si no que complace anhelos puramente estéticos. La versión Sport Hatch del Saab 9-3 cumple perfectamente con estos últimos, aquellos enamorados de la estética familiar, pero sin demasiadas necesidades de espacio.
Saab siempre ha tenido un buen aliado en su modelo cabrio y no sólo por lo que han supuesto sus ventas sino por el halo de exclusividad que ha impregnado a la marca. El último de estos coches consigue encantar de igual modo, pero con soluciones dinámicas de primera fila.