Renault mantiene la carrocería Coupé Cabriolet que ya estrenó con la anterior generación del Mégane. Fiel al techo retráctil, lo perfecciona y obtiene mejores resultados en todos los sentidos. Es bastante rígido, la capota se quita y despliega con rapidez y su estilo es muy atractivo. Podríamos decir que esta carrocería descapotable se adapta mucho mejor a las líneas actuales del Mégane.
Síntoma claro de madurez en los mercados del automóvil es la proliferación de carrocerías familiares como la de este Mégane, que combinan ahora funcionalidad, versatilidad y diseño. Si a eso añadimos un precio ligeramente superior al de una berlina, podemos afirmar que su practicidad y el interés que despierta es proporcional a su valor.
Para la tercera generación del Renault laguna, el fabricante francés ha elegido un diseño que no rompe de forma radical con el modelo anterior, algo que sí hizo en su día con el Mégane, pero, en cambio, se ha atrevido a pintarle unas formas que lo aíslan un poco de las tendencias actuales, confiriéndole una línea muy personal. Esto último es algo que Renault está aplicando a todos sus modelos, pero que, dada la disparidad de diseño de unos y otros, colocan la línea estética de la marca en un abanico tan amplio que puede pasar por incoherente.
Los responsables de su desarrollo no se han parado en barras a la hora de definir sus dimensiones, lo que ha hecho que exceda tanto de las medidas habituales de los coches de su segmento (utilitario) que, en realidad, compite con el superior (compacto). Y 58 periodistas europeos lo han engrandecido también, al otorgarle el título de “Coche del Año en Europa 2006”.
Con respecto al Scénic crece 23 centímetros, una distancia añadida que se plasma en dos plazas más, en una mayor holgura en la segunda fila de asientos y en un maletero de excelente capacidad. Como puede verse mucho más, pero sin perder nada a cambio.
Más dócil que atronador, el Clio Sport consigue un punto medio entre comportamiento deportivo y suficientemente grado de confort que lo convierten en una oferta muy atractiva para ese público que, con ganas de sensaciones fuertes, no renuncia a acabados y equipamiento.
Que el Kangoo es, por nacimiento, un vehículo polivalente no extraña a nadie, pero con el tiempo ha ido alcanzando un abanico tan extenso de utilización que ya no se parece en nada al original. La versión 4x4, puede presumir, además, de ser un auténtico todocamino.
Además un familiar con mayúsculas porque consigue en sus 4,5 metros un espacio interior superior al que ofrece un Laguna Grand Tour, un maletero soberbio y un comportamiento tan ágil como el de los Mégane más cortos. Sin duda hay equilibrio entre la forma y la función.