El nuevo modelo medio de Peugeot es visualmente muy distinto al que sustituye, el 407. Es un coche más grande sobre todo en el interior, y en la variante probada dispone de una mecánica diésel de campanillas, con una elevada cifra de potencia, buenas prestaciones y un consumo francamente ajustado. Luce en su carrocería las siglas GT, lo que significa el mejor comportamiento de la gama.
Peugeot ha desarrollado un nuevo tipo de vehículo, tomando como base el turismo compacto 308, que no es ni un monovolumen ni un todoterreno, pero que participa de ambos conceptos. Tiene el formato del primero, pero no su modularidad, y tiene cualidades del segundo, pero no es un 4x4.
Es, por el momento, la versión más potente y equipada del sucesor del 406. Su motor de seis cilindros en V le da una finura de funcionamiento que unido al buen trabajo de las suspensiones, le proporciona un confort de marcha que sólo se espera de coches más grandes y más caros.
Sucesor del 406, se desarrollará en tres variantes de carrocería: una berlina de cuatro puertas, un cinco puertas tipo sport wagon, al que se denominará SW, y un coupé. Para la introducción en el mercado de este nuevo modelo, Peugeot ha optado por la berlina. Es el séptimo modelo de una saga que se remonta a 1930, con la aparición del 401, y que en cierta forma se ha convertido en la columna vertebral de la gama de productos del fabricante francés.
La propuesta de Peugeot para la gama alta huye de la ostentación, no de la prestancia ni los contenidos, más ricos que nunca y a los que suma, con acierto, un cambio manual de seis marchas para el motor diésel 2.2 HDi. La potencia de éste es lo que puede desentontar.
Peugeot, que popularizó con el 206 CC el concepto coupé-cabriolet ‘reinventado’ por Mercedes con el SLK, insiste ahora con una interesantísima versión CC del modelo 307, con mucho contenido de diseño y con un habitáculo adecuado para cuatro ocupantes adultos.