Que Land Rover es especialista en desarrollar todoterrenos de verdad, de los que son capaces de realizar prodigios fuera de la carretera, es obvio. Lo sorprendente es que con la tercera edición del Discovery ha dado un paso más. Conservando, aumentando incluso, su eficacia y robustez, lo ha dotado de un refinamiento y de un confort inusitados.
El vehículo más ligero de la marca británica, que nació en 1997, inicia ahora una nueva andadura en la que la elegancia, la calidad y el confort en carretera son las nuevas premisas que se unen a sus características habituales. De esta forma logra parecerse cada vez más al Range Rover.
Lanzado hace un año, el “buque insignia” de Land Rover merece este título, ya que combina todas las características que debe tener un vehículo que aspire a ser considerado como un auténtico todoterreno, con el refinamiento y el confort de una berlina de lujo.