El Honda Jazz pretende combinar con éxito lo mejor de dos mundos. No es un monovolumen al uso, aunque se acerca bastante. Quizás sea más un vehículo con carrocería de corte familiar, con mayor altura para adelantar el habitáculo, como lo demuestra el cuarto cristal lateral. Da lo mismo, el resultado es un coche con un interior muy amplio y modulable, lo que permite un sinfín de posibilidades.
Nuevo esfuerzo tecnológico el hecho por la marca japonesa en su buque insignia. Pero un esfuerzo, no obstante, que puede no verse recompensado por no contar con un motor diésel y porque, aunque su diseño es moderno, no tiene la prestancia, o mejor dicho, la prepotencia que tanto gusta al usuario de sus rivales germanos. Aún así no hay que olvidar que es un Honda, y si por imagen no entra por los ojos, por construcción y tecnología, sí debe hacerlo.
Atrevido incluso. Es el octavo representante de la ya longeva familia Civic que nació allá por 1972. No cabe duda de que el término “revolución” empleado por la marca japonesa para definir su diseño está plenamente justificado. Es, en efecto, revolucionario, pero también imaginativo. Para avanzar escalones en su segmento y alcanzar a las marcas Premium, Honda tenía que hacer algo diferente, y lo ha hecho.
La marca japonesa propone un monovolumen muy original por formato externo y configuración interna. En este sentido se desmarca de sus rivales en el segmento de los monovolúmenes compactos, al ofrecer la apariencia externa de una berlina alta por su baja estatura y al disponer de un amplio habitáculo en el que se han dispuesto seis asientos.
Honda ha hecho un exitoso desembarco en el universo de los motores diésel con el propulsor estrenado en el Accord. El Civic, en su versión de gasóleo, no se aprovecha de momento de esta mecánica, pero la que usa no desmerece, aunque peca de anacrónica.
Nadie duda de que los coches con pila de combustible terminarán imponiéndose, aunque hoy la vanguardia la representan modelos como éste, que combina un motor eléctrico y otro de combustión. Su uso exige ciertas renuncias, pero resulta tan eficiente como agradable.
Ha sido durante muchos años el modelo más vendido en Estados Unidos. Sin embargo, en Europa no ha logrado nunca el éxito. Con la nueva generación que se introdujo durante 2003, que desde ahora ofrece un motor diésel, el primero de Honda, puede conseguirlo.
Honda intenta, con la nueva generación del Accord, hacerse con un hueco en el segmento del mercado europeo al que pertenece, algo que no ha conseguido con los modelos precedentes. Con esta versión familiar cuenta ahora con mayores posibilidades para lograrlo.