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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

VOLVO XC90 2.5T AUT. // 46.893 €

Sergio Piccione  | Madrid Actualizado Lunes 29-12-2003, 14:00 h.

Cien por cien recomendable

Dentro de la gama del que se ha dado en llamar ‘coche del año’, puesto que ese es el plazo medio de entrega que quienes vayan a comprarlo deben esperar, representa un término medio entre la versión diésel, más económica de consumo pero también más lenta, y la T6.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
El primer logro de este modelo es que su estética, que conserva la línea de los productos del fabricante sueco, ha cautivado a la gente. En ella se reúnen soluciones ya al uso dentro de Volvo, como los perfiles en las aletas de la parte posterior, así como otras de futuro, que hasta la aparición del XC90 sólo se habían visto en los diversos prototipos presentados en salones del automóvil. Tal es el caso de la nueva parte frontal con los faros multiformes.
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Excelente confort de marcha gracias a un comportamiento
sano y una buena insonorización. La amplitud de su habitáculo, con siete plazas, es encomiable. Presentación cuidada.
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Radio de giro limitado y falta de percepción de los límites delanteros del coche, lo que dificulta las maniobras. Que algunos elementos de equipamiento sean opcionales.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCinco cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)2.521 centímetros cúbicos
Distribución20 válvulas. Doble árbol de levas en cabeza
AlimentaciónInyección electrónica y turbo con intercooler
Potencia (CV/rpm.)210 caballos a 5.000 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)320 Nm entre 1.500 y 4.500 rpm.

Transmisión

TipoTracción permanente a las cuatro ruedas
CambioAutomático de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos ventilados
DirecciónDe cremallera, asistida
Diámetro de giro (m.)12,50 metros
Neumáticos235/65 R 17
Llantas7 x 17

Carroceria

Peso en vacío (kilos)2.046 kilogramos
Depósito de combustible (litros)72 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)210 kilómetros / hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.9,9 segundos
400 metros salida parada17,9 segundos
1.000 metros salida parada33,8 segundos
Recuperación de 80 a 120 en Dª (km/h.)7,8 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)17,2 litros / 100 kms.
Extraurbano (litros/100 km/h.)10,2 litros / 100 kms.
Mixto (litros/100 km/h.)14,4 litros / 100 kms
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Pero además, el Volvo XC90 ofrece unos interiores sin parangón entre los vehículos de su categoría, incluyendo los más recientes y supercaros Volkswagen Touareg y Porsche Cayenne. Su gran habitabilidad se maximiza con la opción de la tercera fila de asientos que, al menos por el momento, es de serie en el mercado español. Se escamotean con facilidad gracias a que el sistema de plegado es muy sencillo y está bien pensado, y son un desahogo de las cinco plazas tradicionales que, en el caso de este modelo, son sobradamente espaciosas. De todas formas, señalando que acceder a la tercera fila es incómodo, sin embargo, personas de tamaño medio pueden mantener en ellos una comodidad aceptable, a lo que ayuda el hecho de que las banquetas de la fila central se pueden deslizar hacia delante y hacia atrás y a que la altura al techo es amplia. El resto de las plazas son muy amplias, particularmente en lo que se refiere al espacio para las piernas. En la segunda fila de asientos, la plaza central resulta incómoda, no por estrecha, sino por la forma que se ha dado a la butaca. Los asientos delanteros son confortables y sujetan bien. Lo que sorprende es que el reglaje eléctrico de los mismos sea opcional.
Detrás, el maletero, salvo que se utilicen las tres filas de asientos, es amplísimo. Además, se agradece que el portón se abra en dos partes, ofreciendo una plataforma para depositar la carga antes de alojarla en su sitio. Con las tres filas de asientos utilizables, la capacidad queda reducida a 249 litros. La presentación de los interiores es típica de Volvo, con un estilo de formas muy limpias y simple.
El equipamiento es bastante completo en general, teniendo que valorar positivamente que todos los elementos de seguridad, tanto activa (los que ayudan a evitar el accidente) como pasiva (los que protegen a los ocupantes si llega a producirse) son de serie. Pero llama la atención que otros elementos como los faros xenón o el limpiaparabrisas automático, no lo sean. Sobre todo, teniendo en cuenta el precio del vehículo.
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El motor es la versión con turbocompresor de baja presión de soplado que, a falta de conseguir potencias sorprendentes, asegura una entrega progresiva de la que tiene. Si esto siempre es de apreciar, en un coche como este, para ser usado en pistas deslizantes o zonas con hielo y nieve, aún más.
Para potenciar esta característica del motor es recomendable la caja de cambios automática, de cinco marchas, con programa para pisos deslizantes y posibilidad de ser manejada de la forma manual secuencial que montaba la unidad probada. Su buena adaptación al motor la hace claramente más recomendable que el cambio manual de cinco marchas, pese a los 2.000 euros de diferencia de precio que supone.
Las prestaciones son buenas, pese a una cierta sensación de lentitud inicial en las aceleraciones, debida en buena parte el peso del vehículo. En lo que se refiere a los consumos, las cifras pueden parecer altas, pero no lo son tanto al relativizarlas al peso y la aerodinámica del coche.
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El confort de marcha es quizás la cualidad dinámica principal de este coche. Viajar a su volante es un placer. El buen aislamiento de ruidos mecánicos, aerodinámicos y de rodadura, unido al adecuado trabajo de las suspensiones, neutraliza las irregularidades normales de las carreteras en mal estado y de la pistas sin asfaltar. Además, esto implica un buen comportamiento en todo momento y en particular sobre asfalto, que es por donde, a pesar de todo, estos coches son más habitualmente utilizados. Pese a una cierta inercia a seguir recto a la entrada de las curvas, en buena parte causada por el peso, el XC90 termina por inscribirse bien en ellas, sin balanceos excesivos que, además de impresionar al conductor, resten confort a los pasajeros. Además, los frenos son excelentes y detienen al vehículo en espacios realmente cortos.
Un único aspecto criticable es su maniobrabilidad limitada. Sus 4,80 metros por un lado, el poco radio de giro de su dirección y unas formas que hacen que los límites del capó se vean poco desde el puesto de conducción (se echa en falta un sensor delantero de proximidad), impiden que se muestre ágil en maniobras. Lo que no conviene perder de vista para utilizarlo correctamente es que, pese a su buena voluntad para enfrentarse a pistas no asfaltadas y en mal estado, no es un auténtico todoterreno.
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Es el más recomendable de los SUV –esa especie de turismos altos con aspecto de todoterreno que está ganando demanda en todo el mundo– por habitabilidad y por una buena relación entre sus características, comportamiento y precio. La duda que se puede plantear respecto a esta versión 2.5 T es si no es más conveniente escoger la diésel D5. Ante esa pregunta, la respuesta de EPM es que la D5 sólo es superior en economía de consumo.
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