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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

SEAT IBIZA TDI CR 105 CV STYLE // 17.340 EUROS

FRANCISCO JOSÉ FERNÁNDEZ   | MADRID Actualizado Martes 16-03-2010, 12:26 h.

Brillante comodín

Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Seat Ibiza TDI CR 105 CV Style
Si cada generación del Ibiza fue importante en su momento, la cuarta que ahora nos ocupa es además brillante. La versión probada es la más lógica si buscamos un vehículo de dimensiones compactas que no se quede pequeño a la primera necesidad, que nos mueva en ciudad con agilidad, que gaste poco y que no se achante en carretera. Y todo sin arruinarnos al pagarlo.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Estamos sin duda ante la generación del Ibiza más satisfactoria en todos los sentidos. La apuesta de Seat es además muy ambiciosa. Ha llenando rápidamente muchos huecos en la gama añadiendo versiones y motorizaciones desde tranquilas a muy deportivas, con un abanico de precios amplio y competitivo.
Dispone ya de varias carrocerías –tres y cinco puertas–, incluyendo una de tipo familiar que recientemente ha sido presentada en el Salón de Ginebra. Se denomina ST y reemplaza a aquella que fue abandonada desde la segunda generación del derivado Córdoba. Tampoco ha obviado las últimas tecnologías desarrolladas por el grupo industrial al que pertenece. Este es el caso del nuevo motor 1.6 TDI CR en versión de 105 CV con inyección directa por conducto común (‘common rail’), de excelente comportamiento y a la vez con un funcionamiento muy limpio y eficiente.
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Nos quedamos con su comportamiento y el excelente rendimiento de su motor, con un nivel de potencia disponible perfecto para moverlo con soltura, pero sin ser penalizado por los consumos. Su estilo de carrocería, su versatilidad a la hora de sacar partido al generoso espacio interior y su polivalencia le colocan como uno de esos coches que dan mucho y piden poco en todos los sentidos.
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La elección de algunos de los plásticos que recubren el interior podría haber sido más afortunada. La doble tonalidad entre zonas, con cambio incluido de la textura tampoco ayuda mucho. El funcionamiento de la radio es un poco complicado. Las suspensiones son algo secas en zonas bacheadas.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº Cilindros4 en línea
Cilindrada (c.c.)1.598
Diámetro x carrera (mm.)79,5 x 80,5
Bloque/CulataFundición/Aleación ligera
Nº de válvulas por cilindro2
DistribuciónUn árbol de levas en culata accionado por correa
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común
Tipo de combustibleGasóleo
Refigeración/CompresiónLíquida/ 16,5:1
Potencia (CV/rpm.)105/4.400
Par máximo (Nm/rpm.)250/1.500-2.500

Transmisión

TipoEn las ruedas delanteras
CambioManual de cinco relaciones
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.9,2
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.16,0
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.27,4
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.40,2
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.52,8

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente tipo McPherson
EstabilizadoraNo
Suspensión traseraRuedas tiradas por eje torsional
DelanterosDiscos ventilados de 288 mm
TraserosDiscos de 232 mm
AyudasServofreno, ABS, ESP y XDS
DirecciónCremallera con asistencia electrohidráulica
Diámetro de giro (m.)10,5
Número de vueltas de volante2,75
Neumáticos215/45 R 16
Llantas6,5 x 16 pulgadas

Carroceria

Nº de plazasCinco
Peso en vacío (kilos)1.120
Depósito de combustible (litros)45
Largo (mm.)4.052
Ancho (mm.)1.693
Alto (mm.)1.445
Vía delantera (mm.)1.465
Vía trasera (mm.)1.457
Distancia entre ejes2.469
Capacidad del maletero (litros)292

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)187
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)10,7
400 metros salida parada (seg.)17,5
1.000 metros salida parada (seg.)32,6
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)9,5
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (seg.)12,5
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)6,3
Extraurbano (litros/100 km)5,1
Mixto (litros/100 km)5,7
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A lo largo de los años el Seat Ibiza ha experimentado una clara transformación provocada, seguro, por el empuje de las modas y la competencia. El aumento de dimensiones era obligado y lo mismo que le ha sucedido a muchos de sus rivales, desde que se lanzó el primero en el año 1984 no ha dejado de crecer. Empezó, en su primera generación, con unos recortados 3,64 metros de longitud, apoyado en una plataforma de 2,44 metros de batalla. Su maletero llegaba a 320 litros y su peso partía desde los 890 kilos.
La segunda generación, que no llegó hasta 1993, creció hasta los 3,81 metros, mantuvo la distancia entre ejes invariada y perdió nada menos que cincuenta litros de maletero. Hasta 2001 no apareció la tercera generación, la segunda con el control de Volkswagen. Elevó el peso hasta partir de unos básicos 1.015 kilos, redujo en cinco litros más el maletero y volvió a crecer hasta los 3,95 metros con un maletero menor por cinco litros. Está última generación, que lleva desde 2008 circulando por nuestras carreteras también ha crecido hasta los 4,03 metros, mantiene los 2,46 metros de batalla pero gana ligeramente por maletero, 285 litros y reduce el peso mínimo hasta unos más razonables 975 kilos.
A tenor de estas últimas dimensiones, podemos justificar el título que le hemos puesto a la prueba. Se habla de modelos compactos o polivalentes. Respecto a lo primero, el Ibiza lo es menos. Lo segundo lo cumple con generosidad. Únicamente su maletero nos ha parecido mejorable pero no desentona frente a la competencia. Sin embargo el interior es lo suficientemente habitable para que cuatro personas viajen cómodos. La línea de esta versión de cinco puertas resulta atractiva y después de un lento análisis se ve que está ajustada con mimo y cuidado.
En el interior nos encontramos también con un salpicadero de formas agradables aunque la calidad de algunos plásticos, aspecto, tacto y dureza, podría ser mejor. La diferencia de calidad y el aspecto con las zonas grises deja aún más en evidencia la zona superior negra y los recubrimientos de las puertas, incluido el tirador.
Sin embargo la versión probada ofrece otros aspectos de lo más positivos. Por ejemplo, la postura de conducción es excelente. Los asientos inmejorables tanto por sus acogedores respaldos como por las generosas dimensiones de la banqueta. El volante deja que lo sujetemos como Dios manda ayudándonos con los pulgares para girarlo gracias a la formas específicas talladas en el aro. Además, el grosor y el tacto de piel son de primer nivel. Puestos a criticar, si se consiguiera un apoyo para el pié izquierdo más cercano al pedal del embrague todo lo que afecta a la ergonomía sería de matrícula, aunque la realidad es que estamos hablando de un pié talla 40.
Como equipamiento destacado nos ha gustado el indicador de cambio de marcha, herramienta muy útil para ahorrar combustible, y la instrumentación en general. La radio podría ser más fácil de utilizar, o más intuitiva, cambiando las emisoras preseleccionadas a las clásicas teclas numeradas para que con un solo toque pudiéramos pasar de emisora sin dedicar demasiada atención a la maniobra. En general el equipamiento básico es bastante generoso de serie aunque sólo se ofrece en la carrocería de cinco puertas con el acabado Style en vez de la Sport que se ofrece sólo con tres puertas.
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Sin ningún género de dudas el nuevo motor TDI de 1,6 litros en versión de 105 caballos de potencia es lo que más nos ha gustado de este Ibiza. En la joya de la corona y una de las últimas realizaciones de la “factoría” de motores del grupo Volkswagen. Con miras a conseguir un funcionamiento más agradable, reduciendo el clásico y elevado sonido de los motores de inyección directa con bomba inyector se ha recurrido ahora a un sistema de conducto común seguramente no tan refinado técnicamente pero que tiene un funcionamiento más silencioso, lo que requiere incluso menos aislamiento. Es, de momento, la versión diésel menos potente de la gama convencional del Ibiza, esto es, sin llevar el apellido FR.
Su elasticidad es proverbial, permitiéndonos mantener la quinta relación a partir de prácticamente 1.200 revoluciones sin que se queje lo más mínimo. Este agradable detalle permite disimular los huecos importantes que se producen en un cambio de sólo cinco relaciones con una quinta de 53 km/h de desarrollo a 1.000 vueltas.
Por otro lado el propulsor nos permite obtener un buen rendimiento en todos los sentidos, con un excelente nivel de prestación pura y unos consumos que aunque resultan ligeramente separados de los que nos comunican oficialmente, en ningún momento nos han parecido exagerados o separados de los de la competencia y, sobre todo, si tenemos en cuenta lo que anda. En prueba hemos conseguido 6,1 litros a los 100 kilómetros, incluyendo tres puertos de montaña en los más de 247 kilómetros del recorrido fijo realizados a buen ritmo, con desplazamientos habituales por ciudad y aledaños.
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El motor, como hemos dicho, de refinado funcionamiento y sorprendente elasticidad, está acompañado por un bastidor que no le va ni mucho menos a la zaga. Perfecto el eje posterior, a pesar de tratarse de un sencillo eje torsional con ruedas tiradas, que se mantiene fijo al suelo mostrándose únicamente si la carretera no tiene mucha adherencia. En ese momento el ESP corrige sus desmanes sin resultar, por otro lado, demasiado intrusivo.
Mientras tanto el eje delantero –un también clásico McPherson montado en subchasis– va guiado por una dirección precisa y fiel a los mandatos del volante. La servodirección es de tipo electrohidráulica, lo que tiene mucho que ver a la hora de conseguir ese tacto preciso y ese comportamiento ágil que acepta sin descomponerse rápidos y amplios cambios de dirección.
En general el compromiso de las suspensiones nos ha parecido acertado, pero nos parece demasiado seca oponiéndose a los movimientos verticales de compresión al paso por irregularidades y mostrándose también ligeramente blanda en extensión. Sin embargo no se puede tener todo y en carreteras con buen piso la eficacia del conjunto nos permite viajar deprisa sin tener que ser un conductor experto. Por cierto, el cambio de marchas es muy eficaz, lo mismo que unos frenos que en ningún momento muestran fatiga, aunque la temperatura exterior estaba bajo cero. El Ibiza es en resumen un coche muy fácil de conducir.
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Nos apetece volver al principio de la prueba. El comodín es aquella carta que según el juego, podemos utilizar cuando y donde queramos. Así es este Ibiza. Con una carrocería bien desarrollada nos ofrece la polivalencia del espacio interior. Sus cinco puertas resultan la opción más cómoda. Mientras, el motor TDI CR de 105 CV nos permite desplazarnos tranquilamente por ciudad y alrededores o realizar viajes sin echar de menos en exceso la comodidad de otras berlinas de mayor tamaño y pensando con satisfacción en el dinero que nos hemos ahorrado en la compra.
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