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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

SEAT IBIZA CUPRA 1.9 TDI // 20.860 EUROS

Miguel A. Turci  | Madrid Actualizado Martes 13-07-2004, 18:46 h.

Las virtudes de lo exagerado

Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
Seat Ibiza Cupra 1.9 Tdi
El apelativo Cupra, en el caso del Ibiza, responde a dos conceptos, al de la más radical deportividad y a que en su caso ser Cupra es ser diésel. Esta combinación podrá enamorar a los más radicales aficionados al mundo del motor para quienes la exageración es aquí otra virtud.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Con la llegada de las versiones FR a la gama Ibiza parecía que Seat había satisfecho los anhelos deportivos de este miembro de la familia, además había conseguido con esta versión un comportamiento, prestaciones y resultado entre la calidad y su precio que merecían menciones a parte. Pero está claro que siempre se puede dar más, y este es el caso del Ibiza Cupra, un coche deportivo que dada su desmesura gusta por ello, pero paga el precio de ésta. Es el Ibiza Cupra un coche que limita con muchas cosas pero conserva cualidades loables aunque en su conjunto roza la exageración, base de su personalidad, más para bien que para mal.
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Rendimiento del motor, las prestaciones, y los consumos teniendo éstas en cuenta. Equipamiento y acabado.
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Respuesta a bajo régimen, suspensión demasiado dura e incómoda, motor ruidoso sobre todo en frío. Frenos poco resistentes al uso intensivo. Precio.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro
Cilindrada (c.c.)1.896
Bloque/CulataFundición/aleación ligera
Nº de válvulas por cilindroDos
DistribuciónUn árbol de levas en culata
AlimentaciónInyección diésel directa
Tipo de combustibleGasóleo
Potencia (CV/rpm.)160 a 3.750
Par máximo (Nm/rpm.)330 a 1.900

Transmisión

TipoDelantera
CambioDe seis velocidades
EmbragueMonodisco hidráulico

Bastidor

Suspensión delanteraMcpherson
Suspensión traseraEje torsional
FrenosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
AyudasABS
DirecciónDe cremallera asistida
Diámetro de giro (m.)10,6
Neumáticos205/45 R 17
LlantasAleación ligera

Carroceria

TipoCompacta
Nº de plazascinco
Peso en vacío (kilos)1.215
Depósito de combustible (litros)45
Largo3.950
Ancho1.690
Alto1.440
Vía delantera1.420
Vía trasera1410
Distancia entre ejes2.460
Capacidad del maletero267

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)220
Aceleración de 0 a 100 Km/h.7,7
400 metros salida parada15,7
1.000 metros salida parada28,9
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)5,8
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)8,2
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (km/h.)12,1
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)6,2
Extraurbano (litros/100 km/h.)5,6
Mixto (litros/100 km/h.)5,8
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El Ibiza Cupra no es a simple vista un Ibiza cualquiera, nada más verlo resalta ese carácter deportivo que invade todos sus aspectos. Exteriormente, llantas de 17 pulgadas que dejan ver las pinzas de freno pintadas de rojo, faldones, y en este caso, un rabioso color amarillo lo delatan. Además, visto de frente, la sobredimensionada entrada de aire del paragolpes y, las luces antiniebla encastradas en los extremos de éste, hacen rotunda su figura. En la zaga, el deflector aerodinámico sobre los quicios del portón, la palabra Cupra bien a la vista en la base de éste, y el enorme escape redondean su figura exageradamente deportiva.
El interior también redunda en esta extrema personalidad, los asientos, que envuelven perfectamente, y el color negro pálido, con las costuras en rojo de la tapicería, configuran un conjunto que, aunque menos llamativo, o mejor dicho más elegante deportivamente hablando, que el exterior del coche, atrae a primera vista a propios y a extraños. Los pedales en aluminio, el volante deportivo de tacto especialmente agradable y con el cierre de la costura en la parte central superior, un detalle a la hora de usarlo en conducción más radical, los relojes, con el fondo blanco y de lectura muy fácil de ver, además del diseño muy conseguido de la consola central acompañan perfectamente a quien se sienta al volante. Sea quien sea el que lo haga no encontrará demasiados inconvenientes en hallar la posición correcta para no sólo conducir el Cupra sino pilotarlo.
Los asientos traseros tienen el mismo mullido, algo duro al primer contacto, que los delanteros. El espacio en esta fila de asientos es el que es (mejor para dos que para tres) y su acceso, hay que tener en cuenta que la versión probada es de tres puertas, no es todo lo cómodo que debería porque los asientos delanteros resultan incómodos de mover, por pesados, y difíciles de volver a fijar en el carril, por desobedientes.
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El motor diésel del Ibiza Cupra no es más que un escalón por encima del motor Tdi de 150 caballos de potencia que equipa al Seat León. En este caso, con retoques en la admisión, la gestión, el escape y el intercooler se consiguen unos magníficos 160 caballos, una potencia que sobre el papel es mucha, pero que en la realidad parece mayor. Son tales los resultados y las cifras obtenidas con este Ibiza que de su mecánica sólo hay que reprochar el mismo defecto genérico achacable a los motores de esta familia, su poca respuesta a bajas revoluciones. Esto conlleva algunos inconvenientes que en conducción deportiva pueden aparecer. Una caída de revoluciones resultado de un frenada exigente necesita acompañarse siempre de una reducción de marcha para mantener altas las vueltas y la respuesta del motor y así salir de esa situación. Afortunadamente el cambio está muy bien escalonado, tal vez las marchas cortas lo son demasiado y las largas podrían serlo más, sobre todo la sexta para viajar con menos ruido, algo que aunque no entra dentro de lo molesto, aunque sí en frío, no deja de ser algo demasiado presente.
Por su parte los consumos del Cupra Tdi rozan lo ridículo estimadas sus prestaciones. Téngase en cuenta que el promedio de la prueba rondó poco más de seis litros y que a una media de 120 kilómetros por hora consume menos de seis y, en ciudad , no pasa de siete.

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En la introducción de este análisis se mencionaba a las versiones FR de la familia Ibiza como aquellas que habían conseguido un equilibrio dentro de la deportividad, algo difícil de sopesar por la propia naturaleza de los términos dada la radicalidad del segundo frente a la ponderación del primero. En el caso del Cupra, la deportividad pesa tanto que descarta cualquier compensación. Y es que la potencia es mucha y aunque el bastidor reúne unas características sin par para asumir su rol, ha necesitado la ayuda de otras partes del chasis sin la cual el coche se desbocaría sin piedad. Como consecuencia de ello la amortiguación pasa a ser radical, dura e incómoda, y las modificaciones en sus tarados han sido tales que el coche debe pilotarse más que conducirse en ciertas ocasiones, algo a lo que no todo el mundo está acostumbrado y que, donde unos encontrarían pasión, otros podrían hallar desasosiego. En cualquier caso los límites del coche están tan lejos que por eso se habla de inquietud y no de peligro. Tal vez sean los frenos los que menos están a la altura del conjunto porque aunque al principio frenan bien, el pedal, después de un uso intensivo pierde efecto.
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Seat cada día obedece más al carácter que dentro del grupo Volkswagen se le quiso imprimir y por eso, aunque pondera muy bien todos sus productos, necesita también que estén presentes los extremos que la deportividad exige, una deportividad que estigmatiza a la marca en el mejor de los sentidos y que encuentra en la coletilla Cupra un símbolo de ese ulterior escalón. Además, en el caso del Ibiza, ser Cupra significa ser diésel y esto es más leña al fuego. En cualquier caso, la desmesura de ser el más radical se convierte en este Ibiza en un cúmulo de virtudes que aplacan cualquier defecto inscrito en su propia razón de ser, incluso en lo que al precio atañe, que es algo elevado.
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