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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

RANGE ROVER SPORT 2.7 TDV6 HSE // 66.200 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Lunes 03-07-2006, 21:25 h.

Un formato más razonable

Range Rover Sport TDV6 HSE
Range Rover Sport TDV6 HSE
Range Rover Sport TDV6 HSE
Range Rover Sport TDV6 HSE
Range Rover Sport TDV6 HSE
Salpicadero Range Rover Sport TDV6 HSE
Interior Range Rover Sport TDV6 HSE
Interior Range Rover Sport TDV6 HSE
Maletero Range Rover Sport TDV6 HSE
Maletero Range Rover Sport TDV6 HSE
Maletero Range Rover Sport TDV6 HSE
Maletero Range Rover Sport TDV6 HSE
El Range Rover ha sido, hasta la aparición del Sport, uno de los todoterrenos más voluminosos y lujosos del mercado. Ahora, con esta variante resulta más estilizado y más dinámico por la forma y el tamaño de su carrocería, o lo que es lo mismo, más razonable.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Conseguir que Land Rover estilizase el Range Rover podría parecer, en opinión de un profano entre los que me incluyo, una tarea casi imposible, pero los técnicos y los diseñadores de la prestigiosa marca británica lo han conseguido de forma brillante; manteniendo la filosofía y la imagen del coche original pero mejorando sus cualidades dinámicas. El Sport es más contenido, más dinámico, está impulsado por una mecánica que le viene como anillo al dedo y su presentación y equipamiento no varían con respecto al coche del que se deriva.
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Muy buen comportamiento en carretera y absolutamente sorprendente fuera de ella gracias al sistema Terrain Response. Mecánica muy interesante por su suave funcionamiento y por su convincente rendimiento. Agradable y elegante presentación interior. Completo equipamiento de serie. Rueda de repuesto de tamaño normal.
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Capacidad del maletero discreta con los asientos traseros desplegados y piso del mismo situado demasiado alto. Ubicación incómoda de los mandos de las ventanillas. Poca agilidad en carreteras viradas. Asientos con poca sujeción lateral.
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Motor

SituaciónDelantero longitudinal
Nº CilindrosSeis cilindros en V
Cilindrada (c.c.)2.720
Diámetro x carrera (mm.)81 x 88
Bloque/CulataFundición / aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en cabeza
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común y turbo de geometría variable con ‘intercooler’
Tipo de combustibleGasóleo
Refigeración/CompresiónLíquida / 18,5:1
Potencia (CV/rpm.)190 / 4.000
Par máximo (Nm/rpm.)440 / 1.900

Transmisión

TipoTracción permanente a las cuatro ruedas
CambioAutomático de seis marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.9,1 / 3,1
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.16,3 /5,6
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.25,1 / 8,6
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.33,4 / 11,4
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.44,0 / 15,0
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.55,2 / 18,8

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente por triángulos superpuestos
Estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente por triángulos superpuestos
Frenos
DelanterosDiscos ventilados de 317 milímetros de diámetro
TraserosDiscos ventilados de 325 milímetros de diámetro
AyudasABS con EBD. DSC con EBA y ETC. HDC
DirecciónDe piñón y cremallera, con asistencia hidráulica variable
Diámetro de giro (m.)11,6
Número de vueltas de volante3,1
Neumáticos255/50 R 19
Llantas8J x 19 pulgadas

Carroceria

Nº de plazasCinco
Peso en vacío (kilos)2.455
Depósito de combustible (litros)84
Largo (mm.)4.798
Ancho (mm.)1.928
Alto (mm.)1.817
Vía delantera (mm.)1.605
Vía trasera (mm.)1.612
Distancia entre ejes2.745
Capacidad del maletero (litros)hasta 2.013

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)193
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)11,7
400 metros salida parada (seg.)18,7
1.000 metros salida parada (seg.)32,8
Recuperación de 80 a 120 en Dª (seg.)8,2
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)13,6
Extraurbano (litros/100 km)9,2
Mixto (litros/100 km)11,4
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Un trabajo bien hecho siempre merece elogios, y el llevado a cabo por los hombres de Land Rover para crear y desarrollar este Range Rover Sport hay que considerarlo de una brillantez palapable. En primer lugar han acortado la distancia entre ejes 14 centímetros, lo que ha permitido que la carrocería sea más contenida. Y lo que es más importante, han variado los ángulos de inclinación del parabrisas y de la luneta delantera, lo que ha tenido como consecuencia que el techo sea cuatro centímetros más bajo y su línea sea más inclinada.

De esta manera, y aún conservando la imagen general del Range Rover, goza de una apariencia más compacta y dinámica llena de detalles diferentes, como los cristales enrasados y el capó delantero alisado con respecto al característico de forma almenada del modelo normal. Para reforzar su imagen deportiva ha sido dotado con elementos aerodinámicos especialmente tratados para no resultar dañados en conducción todoterreno. De esta manera, además del discreto alerón trasero que alarga su silueta, lleva un faldón delantero realizado con caucho para resistir el paso por surcos y los golpes contra las rocas. Y los faldones laterales cumplen una múltiple función: mejoran la estabilidad del vehículo, reducen su coeficiente aerodinámico (0,37 de CX) e impiden las salpicaduras de barro en los umbrales y que las piedras dañen la pintura de la carrocería.

La presentación interior difiere poco de la que caracteriza al Range Rover normal. La misma calidad, el mismo diseño, el mismo ambiente de calidez y elegancia... y unas grandes butacas delanteras perfectamente tapizadas con cuero, pero que resbalan y tienen poca sujeción lateral. El espacio para las plazas traseras es enorme, tanto en lo referente a la anchura del asiento como en lo que atañe a la distancia disponible para las piernas y a la altura existente con respecto al techo.

Land Rover presume de que su Range Rover Sport tiene la zona de carga más grande del segmento. No dudamos que eso sea así con el asiento trasero plegado y enrasado en el piso de dicha zona, cuando supera los 2.000 litros de capacidad. Sin embargo, no sucede lo mismo cuando ese asiento trasero está desplegado. Aunque la marca no facilita el dato, dudamos mucho que alcance los 500 litros, y además, la base de ese maletero está situada demasiado alta como para que el acceso sea cómodo a través de un portón de aluminio de una sola pieza cuya luneta se abre de forma independiente. Por cierto, una cosa positiva, la rueda de repuesto es de tamaño normal, no de las denominadas “de galleta”.
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El motor turbodiésel que se ha elegido para el Range Rover Sport no es nuevo, puesto que se deriva del que ya utilizan los Jaguar, aunque con características especiales para adecuarse a las características especiales de un todoterreno. De ahí que, para conseguir un par motor superior –algo esencial en un coche de este tipo– se haya optado por un solo turbocompresor de geometría variable y no por dos, como en el Jaguar.

Dado que los 440 Nm de par están disponibles desde las 1.900 revoluciones por minutos, el Range Rover Sport tiene una excelente capacidad para subir de vueltas. si bien, dado que su peso se acerca a las dos toneladas y media, no son precisamente las prestaciones el punto más fuerte del coche, sí convencen en general, sobre todo en lo que se refiere a las recuperaciones, gracias a que este motor está asociado a una caja de cambios automática ZF de seis marchas con función secuencial, controlada de forma electrónica.

No es un coche explosivo, pero es capaz de mantener unos elevados ritmos de crucero sin forzar para nada la mecánica, que siempre funciona con una agradable suavidad, sin molestos ruidos mecánicos y sin vibraciones.

Esta transmisión cuenta con una caja transfer de dos relaciones: una larga para conducción normal y una corta para conducción todoterreno. El cambio de una a otra relación es electrónico, de manera que se puede realizar con el coche en movimiento de forma casi instantánea.
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La suspensión neumática del Range Rover Sport es la responsable de que se mueva por carretera con una soltura impropia de un todoterreno. En ellas, siempre que se trate de grandes vías –autovías o autopistas– manifiesta una excelente relación entre estabilidad y confort de marcha y un evidente dinamismo; mayor que el que presenta el Range Rover normal. El único terreno sobre asfalto en el que no se encuentra del todo a gusto es el plagado de curvas, donde manifiesta una cierta falta de agilidad y aparecen lógicas inercias. No obstante, la dirección –de asistencia hidráulica variable– funciona más que correctamente, con precisión y rapidez. En cuanto a los frenos, compuestos por grandes discos, cumplen suficientemente bien con su cometido, aunque si se utilizan profusamente acaban manifestando una cierta falta de resistencia.

De todos modos, a pesar de su denominación Sport y de sus buenas maneras en carretera, no deja de ser un Land Rover, lo que sigue siendo sinónimo de todoterreno de verdad y significa que su comportamiento fuera del asfalto es incomparable. No hay pista de tierra que se le resista ni obstáculo que no pueda superar, bien asistido por una transmisión automática que se aprecia más en estas situaciones que en carretera.

El protagonista de este espléndido –nos atrevemos a decir que espectacular– comportamiento ‘off road’ es el sistema Terrain Response. Sus efectos en el Range Rover Sport son fulminantes, ya que hace que su conducción sea más sencilla y segura y que tenga una mayor capacidad de tracción. Está compuesto por cinco programas que
permiten un óptimo rendimiento en cualquier situación. El programa básico (conducción general) se utiliza tanto para carretera como para pistas de tierra. A partir de él, hay uno específico para cada situación: uno para hierba, gravilla y nieve (condiciones deslizantes en general), otro para barro y surcos, un cuarto para arena y, para finalizar, uno exclusivo para avanzar con seguridad sobre rocas. Y la verdad es que, utilizados uno a uno logran resultados pocas veces vistos en un todoterreno moderno y deportivo.

Este sistema controla, además, todos los órganos del coche: la gestión del motor, la caja de cambios, la altura de la suspensión neumática, los diferenciales central y trasero, y las ayudas electrónicas a la conducción (el ABS, el control dinámico de estabilidad, el control de tracción y el control de descenso de pendientes) adaptándolos a cada situación.
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No dudamos en calificar a este Range Rover Sport como el mejor de los Range Rover que hemos probado hasta la fecha, y lo es tanto por el dinamismo que emana de su modificada carrocería como, por encima de todo, por sus cualidades dinámicas dentro y, sobre todo, fuera de la carretera. Y llegado este punto nos atrevemos a decir que el motor diésel, aunque no tenga, ni por asomo, la potencia de la versión Supercharged (superior al doble que la suya), sí convence para moverlo con soltura. Es un motor de suave funcionamiento y de suficiente rendimiento. Una mecánica, en suma, tan razonable como lo es el coche en general.

La verdad es que es un coche al que se pueden poner pocas pegas en lo fundamental. Casi todos sus defectos tienen que ver con detalles como la falta de sujeción de los asientos, la mala colocación de ciertos mandos, etcétera. Es decir, muy poca cosa. Es, en definitiva, uno de esos coches que no dejan a nadie indiferente...a pesar de que sus dimensiones, aunque atemperadas, todavía asustan. No asusta, sin embargo, su precio comparado con sus rivales. Y respecto a los otros Range Rover, no sólo es más barato, sino más rentable –de momento– por la mecánica que lleva.
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