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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

PEUGEOT 607 2.2 HDI PACK // 39.100 €

Félix Cerezo  | Madrid Actualizado Martes 11-05-2004, 17:56 h.

La lógica del lujo

La propuesta de Peugeot para la gama alta huye de la ostentación, no de la prestancia ni los contenidos, más ricos que nunca y a los que suma, con acierto, un cambio manual de seis marchas para el motor diésel 2.2 HDi. La potencia de éste es lo que puede desentontar.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Las dos mayores críticas que hasta ahora se han venido haciendo a la gama diésel del 607 han sido, precisamente, las referidas al grupo propulsor. No por rendimiento, sino por el posicionamiento del vehículo. Sólo existe una versión de 133 caballos, que puede resultar justa para algunos usuarios y se queda lejos de lo que ofrecen los competidores de más renombre, que sí cuentan con una mecánica en ese entorno de potencia, la montan en las versiones básicas.
Por extensión, ese propulsor ha estado siempre asociado, ciñéndonos al cambio manual, con una caja de cinco relaciones. También este planteamiento hace tiempo que quedó desfasado y es el que ahora se resuelve, tres años después del lanzamiento del coche.
Asimismo y aprovechando la novedad del cambio de seis marchas, la marca ha aumentado la dotación del 607 con detalles de auténtico sibarita. En las versiones más equipadas (Pack) se incluye hasta un kit de teléfono con tecnología bluetooth. La contrapartida de estas variantes es que su precio se eleva hasta casi 40.000 euros, desembolso que ya abre la puerta a las marcas más caras.
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Presentación. Equipamiento de serie sin lagunas. Comodidad general y silencio de marcha. Progresividad y rendimiento del motor. Comportamiento. Habitabilidad. Maletero. Consumo.
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El cambio de seis marchas dinamiza la marcha, pero no engaña sobre la potencia final. Tacto del cambio en frío. Filtración de irregularidades a baja velocidad. Volante grande.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)2.179 centímetros cúbicos
Distribución16 válvulas. Dos árboles de levas en culata, por correa
AlimentaciónInyección directa con common rail, turbocompresor
Potencia (CV/rpm.)133 caballos a 4.000 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)314 Nm a 2.000 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioManual de seis marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
DirecciónDe cremallera, asistida
Diámetro de giro (m.)12 metros
Neumáticos225/55 R 16
Llantas7J x 16

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.535 kilogramos
Depósito de combustible (litros)60 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)205 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.11,3 segundos
400 metros salida parada17,8 segundos
1.000 metros salida parada33 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)9,2 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)11,5 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (km/h.)15,6 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)9,2 litros / 100 kms
Extraurbano (litros/100 km/h.)6,5 litros / 100 kms
Mixto (litros/100 km/h.)7,5 litros / 100 kms
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Por tamaño, que no quede. Gracias a sus 4,87 metros de longitud, el 607 es mucho más grande que, por ejemplo, un Citroën C5 e incluso supera a las berlinas medias de Audi, BMW y Mercedes. Estéticamente, ese tamaño no implica desproporciones: la línea es elegante, equilibrada y hasta discreta. Tiene, creemos, la esencia de los coches de representación.
Ocurre luego que el habitáculo no es, proporcionalmente, tan espléndido. La clave reside en los grandes voladizos, que engañan acerca de la batalla (2,8 metros) de forma que automóviles más pequeños logran idéntica o muy parecida distancia entre ejes. La critica no va más allá, puesto que el espacio disponible es grande y muy bueno en anchura. Sólo escasea el que queda para las piernas detrás cuando el asiento delantero se retrasa al máximo. Además, no hay que olvidar que al fondo nos espera un enorme maletero. En este punto, señalar el acierto del automatismo eléctrico que, bien a través de un botón o del mando a distancia, permite abrir y cerrar por completo la tapa. Parecerá un esnobismo, pero hace que los sistemas tradicionales se vuelvan sucios e incómodos.
En cuanto a la terminación y dotación, ningún reproche. Incluso siendo la combinación más sobria entre las de lujo que ofrece el 607, la mezcla de piel y plásticos en negro con madera logra que el interior respire en una atmósfera muy lujosa. Si hemos encontrado fallos de ergonomía: los asientos no sujetan mucho, el volante es grande y la palanca de cambios muy tosca en frío para luego mejorar, aunque sin brillar nunca.
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Aunque desde su aparición no haya recibido evolución alguna, hay que recordar que el motor 2.2 HDi de PSA ha sido durante mucho tiempo el único diésel del mercado en contar con filtro de partículas y, por tanto, el más ecológico. A esta virtud añade un funcionamiento relativamente silencioso y lleno de progresividad (ya hay mucho par a sólo 1.500 vueltas), que son sus mejores armas frente a mecánicas que empujan con más ímpetu y consumen algo menos a cambio de empeorar el carácter.
Con el cambio de seis relaciones, sin ganar una barbaridad, se ha optimizado su aprovechamiento. El consumo baja en algo menos de medio litro, también lo hace el nivel sonoro y se ganan unas décimas en recuperaciones, que bien les vienen. Como era previsible, la última marcha es claramente de desahogo y ante los repechos obliga a reducir buscando las relaciones inferiores con desarrollos ahora acortados.
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Para ser un automóvil muy grande (en proporción, no tan pesado), el 607 se desenvuelve con relativa agilidad. Ciertamente, está enfocado a tratar con comodidad a todos los ocupantes y se desenvuelve de forma óptima en las carreteras de trazado amplio y buen firme (algunas irregularidades, a baja y mediana velocidad las digiere con sequedad). Pero eso no implica que se descomponga cuando llegan las curvas, ni tampoco que tenga reacciones o inercias exageradas cuando aquellas se acometen con agresividad. Si en algún momento se siente un coche pesado, es más por la falta de caballos que por las carencias dinámicas.
Y por si acaso, el constructor francés ha previsto un equipamiento de seguridad sin fisuras. Lo era antes (el control de estabilidad, desconectable, viene de serie desde hace años) y ahora lo es más con la incorporación de los airbag laterales para las plazas traseras, con lo que ya están a cubierto todas las plazas. De hecho, entre las pocas opciones que se ofrecen, la única relacionada con la seguridad son los faros de gas xenón.
Por cierto, el sistema que activa de forma automática las luces de emergencia ante una frenada brusca a veces actúa con demasiada diligencia.
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Puestos a elevar el atractivo del 607, en Peugeot han seguido el camino lógico: aumentar el valor añadido de un coche –al que no le falta nada– con componentes exquisitos y otros más populares, pero que se necesitaban. Se han alejado, lo estaban ya, a causa de una mecánica diésel que se puede quedar corta visto lo que se ofrece en el segmento. Claro que eso lo debe valorar el cliente, como también juzgar si es lógico o no el alto precio.
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