Es, por el momento, la versión más potente y equipada del sucesor del 406. Su motor de seis cilindros en V le da una finura de funcionamiento que unido al buen trabajo de las suspensiones, le proporciona un confort de marcha que sólo se espera de coches más grandes y más caros.
En esta versión superior es donde el trabajo realizado por el departamento de diseño de la propia marca, bajo la dirección de Gerard Welter, puede tener una mayor apreciación. La parte delantera, en la que se aprecian influencias muy italianas que encajan muy bien con rasgos "muy Peugeot", es enormemente atractiva. En cambio, en la parte posterior hay un enlace estético con el estilo, más conservador, del 406. Al menos en lo que se refiere a la berlina puesto que la gama se va a ampliar con un cinco puertas tipo sport wagon, al que se denominará SW, y un coupé.
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Comportamiento. Rendimiento del motor. Cambio automático de seis marchas. Presentación y acabado. Buena relación contenido-precio.
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Ruidos de rodadura. Tapicerías textiles poco atractivas. Airbag laterales traseros opcionales.
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Motor
SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosSeis cilindros en V a 90
Cilindrada (c.c.)2.948
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en cabeza
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Tipo de combustibleGasolina
Potencia (CV/rpm.)211 a 6.000
Par máximo (Nm/rpm.)290 a 2.750
Transmisión
TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioAutomático Tiptronic de seis marchas
Bastidor
Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente
FrenosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
AyudasABS
DirecciónDe cremallera, con asistencia eléctrica variable
Diámetro de giro (m.)11,9
Neumáticos215/55 R 17
Llantas7J x 17
Carroceria
Peso en vacío (kilos)1.585
Depósito de combustible (litros)70
Prestaciones
Velocidad máxima (km/h.)222,4
Aceleración de 0 a 100 Km/h.9,2
400 metros salida parada17,2
1.000 metros salida parada30,8
Recuperación de 80 a 120 en Dª (km/h.)5,1
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)15,8
Extraurbano (litros/100 km/h.)8,9
Mixto (litros/100 km/h.)13
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Peugeot pretende romper con el 407 el aburrimiento que domina la oferta en el segmento de este tipo de coches. Para ello ha abandonado el seguidismo de las marcas alemanas para hacer un coche de aspecto más deportivo, más adaptado al uso que de este tipo de vehículo hacen sus compradores. Siguiendo este criterio, han concedido más importancia al diseño de la carrocería, optando por una línea tipo coupé, en la que se potencian las plazas delanteras un poco en detrimento de las plazas posteriores y el maletero.
Con todo esto, el 407 es un coche que, como ocurre con todos los vehículos modernos, crece con respecto a su antecesor. Su longitud total pasa a ser de 4,76 metros, seis centímetros más que el 406, principalmente a causa de un voladizo delantero más importante que el que tenía aquél. De todas formas, la distancia entre ejes también aumenta en un par de centímetros. También es cinco centímetros más ancho y cuatro más alto.
La mayor parte de este incremento en el tamaño se destina a mejorar la resistencia del habitáculo en caso de choque, porque sólo hay dos aspectos en los que se aprecia una mejora de la amplitud del habitáculo: el espacio para las piernas de los ocupantes del asiento posterior (que no era escasa en el 406) y la altura hasta el techo. En cambio, hay que señalar una reducción del 6% en la capacidad del maletero. Éste se queda con una capacidad de 407 litros pero gracias a que tiene una forma muy regular, permite el mejor alojamiento posible de los equipajes. Tiene 1,1 metros de anchura y debe el hecho de ser tan diáfano a la disposición del tren posterior multibrazo, que está dotado de unos amortiguadores colocados de forma que no afectan a la cavidad. Además tiene una generosa altura –de medio metro– que permite colocar dos grandes maletas, una encima de la otra. Cuenta también con dos alojamientos laterales cerrados. Debajo del piso del maletero se encuentra la rueda de repuesto colocada de forma que en el interior del cubo se pueden guardar herramientas.
Los asientos son muy confortables y sujetan bien a sus ocupantes. A lo sumo, se les podría pedir una mayor consistencia en sus acolchados. En el trasero hay que señalar que la banqueta es algo más corta de la media, lo que contribuye a esa medida superior de espacio para las piernas con respecto al 406 ya señalada. Está preformado para dos ocupantes adultos con un amplio reposabrazos central plegable que ocupa la plaza de un niño o, eventualmente, de un tercer pasajero adulto. Cuando está abierto, en su interior oculta una cajuela portaobjetos. El conjunto del asiento posterior es abatible totalmente o por partes (un tercio o dos tercios). Esto, tanto en la berlina como en el familiar. La operación de plegado es sencilla y no requiere desmontar los tres reposacabezas que existen en él.
El salpicadero, con su cuadro de instrumentos formado por dos grandes relojes redondos para el velocímetro y el cuentarrevoluciones, más otros tres pequeños para la temperatura, el aforador del depósito de carburante y la presión del aceite, tiene el estilo sobrio que ya fue apreciado en el 307. Lo complementa la amplia guantera climatizada, capaz de contener una botella de agua mineral de litro y medio de agua. En la consola central se concentran el navegador (que es opcional) y los mandos de la climatización y del equipo de audio. Entre el pasajero y el conductor, hay un reposabrazos plegable en cuyo interior hay otro compartimento para guardar cosas. Además, hay diversos huecos portaobjetos repartidos por todo el coche.
El equipamiento es, en general, completo, incluyendo un climatizador del que, en el momento de la presentación del coche, Peugeot hizo mucho énfasis por ser de nueva generación, teóricamente más eficaz y con mayores posibilidades de distribución del aire. Podía ser monozona o bizona, según el pasajero deseara ajustar la temperatura del aire en forma diferente a la del conductor o no. Durante la prueba, en días en que el calor apretó, su eficacia quedó un poco en entredicho. En particular en lo que a la distribución de aire se refiere.
La presentación de los interiores es buena y los acabados cuidados. En este terreno, el punto más débil son las tapicerías textiles de los asientos, de serie incluso en este modelo superior (la tapicería de cuero es un opcional que cuesta 1.665 euros). Sin duda tienen una buena calidad, pero su tacto es poco agradable y el aspecto es poco atractivo, en particular, en los tonos claros.
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El motor es el de seis cilindros en V, ampliamente conocido al ser utilizado, además de por Peugeot en otros modelos, también por Citroën y Renault. Para ser utilizado por el 407 ha sido retocado en algunos detalles lo que ha permitido un ligero aumento de la potencia, una mejora de la respuesta a bajas revoluciones, que ya era suficientemente buena, y una reducción del consumo. Pero lo mejor es que este motor viene ahora acoplado a un nuevo cambio automático Tiptronic desarrollado conjuntamente por la alemana ZF de seis marchas, con programa manual secuencial. Hay que recordar que hasta ahora, en el caso de las marcas del Grupo PSA Peugeot-Citroën, este motor se asociaba a un cambio automático de sólo cuatro marchas. La capacidad de respuesta, las posibilidades de una utilización más adecuada a cada circunstancia son evidentes, de la misma forma que hay que responsabilizar a este cambio de buena parte de la disminución de las cifras de consumos. A señalar la finura del funcionamiento del motor, sin vibraciones o ruidos molestos.
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La versión con motor de 6 cilindros en V se ofrece en acabado Confort, como la probada, y Sport. Sin embargo, no hay diferencias entre ellas en lo que al comportamiento dinámico se refiere. Las suspensiones se derivan de las del 406, lo que es un buen referente, pero se ha mejorado su guiado para asegurar la máxima adherencia de la banda de rodadura de los neumáticos al suelo. Con estos antecedentes, no es extraño que lo que transmita el 407 al ponerse a su volante sea sensación de adherencia. Las ruedas directrices obedecen fielmente las indicaciones que el conductor da a través del volante y el resto del coche las sigue. Con este nuevo modelo, Peugeot parece haber abandonado una tendencia en el reglaje de la suspensión de sus coches en la que buscaba un comportamiento que, a partir de un cierto momento, diera lugar a un derrapaje del tren trasero, ayudando al conductor a terminar de negociar las curvas. Este comportamiento, netamente deportivo, podía llegar a imponer, en situaciones límite, que el conductor deba demostrar una habilidad al volante superior a la normal o, por lo menos, a la media. Y eso es lo que Peugeot parece haber querido evitar en este coche cuya suspensión posterior parece más suave que en modelos precedentes. Así las cosas, el 407 es muy fácil de conducir y sus reacciones son de lo más previsibles. La dirección está bien adaptada y los frenos se demuestran potentes y eficaces, teniendo además un buen tacto de pedal gracias a lo que se consigue modular correctamente la frenada. Dentro de su política de potenciar la seguridad activa, es decir, los dispositivos que ayudan a evitar el accidente, Peugeot ha introducido el control de estabilidad ESP de última generación, el control de velocidad, y faros de xenón que permiten una mejor iluminación nocturna.
En el terreno de la seguridad pasiva, es decir, la que marca los niveles de protección en caso de accidente, a la espera de los resultados de las pruebas de choque Euro NCAP, en las que los dirigentes de la marca esperan poder conseguir cinco estrellas, hay que señalar que el nivel es muy bueno en este aspecto. Puede ofrecer hasta nueve airbags que aunque los laterales traseros son una opción de 312 euros. Los de serie son: dos frontales, dos laterales de tórax en los asientos delanteros, dos de cortinilla para proteger las cabezas en caso de impacto lateral y finalmente, uno de rodilla. Este último, denominado por Peugeot “airbag de columna de dirección”, es similar al “de rodilla” introducido por Toyota en el nuevo Avensis. Si la adopción del mismo por parte de Peugeot es fruto de la colaboración entre el grupo francés PSA, al que pertenece, con la marca japonesa, bienvenida sea. La seguridad de quienes viajen en el coche se ve mejorada por el bloqueo automático de las puertas a partir del momento en que se superan los 10 kilómetros por hora de velocidad.
Peugeot ha trabajado bien el aislamiento de la mecánica tal y como ya se ha mencionado. Tampoco se apreciaron ruidos ni silbidos molestos de origen aerodinámico, lo que puede explicar el reducido tamaño de los retrovisores exteriores (en relación con los que utilizan otros modelos de similar tamaño), que normalmente son causantes de los mismos. En cambio, pareció mejorable el aislamiento acústico de la rodadura en cuanto se rodaba por pavimentos rugosos o degradados.
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Confortable, seguro y fácil de conducir, tiene una estética atractiva que en los primeros momentos de su comercialización hacía volver la cabeza a la gente por la calle. La versión probada, con el motor de 211 caballos puede ser idónea para quienes busquen uno de los mejores confort de marcha al precio más económico.
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