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Martes, 22 de mayo de 2012
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MINI ONE D

Félix Cerezo  | Madrid Actualizado Viernes 08-08-2003, 13:47 h.

Capricho por partida doble

Desde su aparición, el Mini de BMW ha cosechado un importante éxito gracias a sus múltiples encantos. La llegada de la versión diesel añade otros, pero a cambio de un desembolso que obliga a pensar en su idoneidad frente a la variante básica de gasolina, ya de por sí exclusiva.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Lujo y diésel hace ya bastante tiempo que dejaron de ser incompatibles. Lo demuestran, en una especie de carrera hacia el infinito por la potencia de sus motores, las más grandes y afamadas berlinas de lujo. Entonces, ¿por qué iba a renunciar un utilitario también de lujo? Además, no hay que olvidarse que los conductores europeos –a quienes va dirigido este modelo– parecen no querer salir del influjo psicológico que ejercen las mecánicas de gasóleo. Y los españoles, a la cabeza de ellos.
Decimos psicológico porque no siempre las indudables ventajas de estos motores compensan el mayor desembolso que exigen. Y esto parece que pasa con el Mini One D. Ya es caro y, a igualdad de equipamiento, cuesta unos 2.000 euros más que el One de gasolina de 90 caballos, teniendo que realizar casi 100.000 kilómetros para amortizar la diferencia. A priori, parecen muchos kilómetros para un coche eminentemente urbano. Aunque también hay que reconocer que para muchos clientes de Mini el precio no es prioritario, y que es un coche que admite sin complejos cualquier tipo de viaje.
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El comportamiento resulta divertido al mismo tiempo que seguro. El consumo es ridículo. En seguridad, casi todo viene de serie y las pocas opciones son asequibles. La terminación es magnífica.
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El precio lo convierte en un coche muy exclusivo. Pesa tanto como un modelo compacto y se nota. Las suspensiones tienen rebotes que perjudican la comodidad de los ocupantes.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.364 centímetros cúbicos
DistribuciónUn árbol de levas en cabeza, por correa dentada
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común y turbo
Potencia (CV/rpm.)75 caballos a 4.000 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)180 Nm a 2.000 rpm

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioManual de seis marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente (tipo McPherson)
Suspensión traseraIndependiente (tipo McPherson)
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
DirecciónDe cremallera, con asistencia hidráulica
Diámetro de giro (m.)10,66 metros
Neumáticos175/65 R 15
Llantas5,5 x 15

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.175 kilos
Depósito de combustible (litros)50 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)165 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.13,8 segundos
400 metros salida parada19,1 segundos
1.000 metros salida parada36,7 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)12 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)13,5 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (km/h.)18 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)6,7 litros / 100 kms
Extraurbano (litros/100 km/h.)5 litros / 100 kms
Mixto (litros/100 km/h.)5,7 litros / 100 kms
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Exteriormente, apenas hay diferencia respecto a las versiones de gasolina. La más evidente es la D que aparece sobre el portón trasero, pero el fabricante ofrece la posibilidad de que no aparezca, si así lo desea el cliente. Por lo demás, nos encontramos con un automóvil en el que sólo las dos plazas delanteras resultan cómodas. El aprovechamiento de las dos posteriores está muy condicionado por el tamaño de los ocupantes que van delante, pero incluso en el mejor de los casos son bastante angostas. Eso sí, el acceso a ellas es relativamente bueno. La capacidad del maletero (150 litros) tampoco invita a que viajen más de dos, pero abatiendo los asientos traseros se convierte en una especie de minifurgoneta exclusiva como pocas. En este caso, se llega a los 670 litros de volumen de carga.
Que el Mini sea un coche caro se entiende, por ejemplo, al analizar su realización interior. Todo encaja a la perfección, resulta sólido a la vista y al tacto y transmite una sensación de calidad que sólo se encuentra en segmentos superiores. Como única pega, el abigarramiento de mandos y botones repartidos por la consola central.
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Para estrenarse en el segmento diésel, Mini ha escogido y adaptado el propulsor de 1,4 litros y 75 caballos de potencia que estrenara Toyota en el Yaris. Es un motor que tiene como grandes puntos fuertes su bajo nivel de ruido y un consumo ínfimo, que permite rozar fácilmente los 900 kilómetros de autonomía manteniendo unos cruceros más que respetables. Y ello, a pesar del elevado peso del coche, que detiene la báscula muy cerca de los 1.200 kilos. Es decir, como un modelo compacto.
Para sacarle el mayor partido, la marca ha acoplado una caja de cambios manual de seis relaciones, en lo que supone toda una primicia en el segmento de los diésel más pequeños. Su accionamiento es rápido y preciso y las marchas están bien escalonadas, con una sexta de alto desarrollo para ahorrar combustible. Se observa, para el uso por ciudad, un salto excesivo entre la segunda y la tercera marchas, que resulta demasiado larga cuando el motor circula por debajo de las 2.000 vueltas.
En el terreno de las prestaciones, este Mini se puede definir como un coche rápido en cualquier terreno por el aprovechamiento que permite su cambio. También es cierto que el peso penaliza algunas prestaciones, aunque el peor valor (recuperación en sexta) se debe al desarrollo de casi 47 kilómetros por cada 1.000 revoluciones.
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Pequeño, relativamente ancho y con las ruedas en los extremos, el Mini siempre ha presumido de un comportamiento deportivo, semejante al de un kart. La mecánica de gasóleo no malgasta esa herencia. Sí se nota, porque tira del coche en curva, el mayor peso sobre el eje delantero. Pero, en lo demás, sigue ofreciendo mucha diversión al volante en carreteras enrevesadas y un gran aplomo a alta velocidad. No menos seguridad, por la bondad del chasis, por los buenos frenos y por la abundancia de controles de serie. Sólo el de estabilidad es opcional y bastante asequible.
Las suspensiones ayudan a que sea muy estable. Sobre buenos pavimentos, resultan eficaces y cómodas, pero las fuertes irregularidades provocan duros rebotes que merman el confort.
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Ágil, divertido de conducir y con un motor frugal como pocos, este nuevo Mini es un excelente producto. Además, con el valor añadido de su imagen y calidad. Ahora bien, por su alto precio y reducido habitáculo, más vale no comparar, ni siquiera con otras versiones. Se adquiere porque se desea y punto, del mismo modo que han hecho los miles de clientes que ya tienen Mini.
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