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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

MERCEDES SLK 350 // 50.000 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Viernes 15-04-2005, 20:43 h.

Belleza en movimiento

MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350
MERCEDES SLK 350 - Interior
MERCEDES SLK 350 - Interior
MERCEDES SLK 350 - Maletero
Pionero en el segmento de los automóviles convertibles deportivos, el Mercedes SLK alcanza, en su segunda generación niveles insospechados de belleza de diseño y de cualidades dinámicas, bien acompañado por un nuevo y potente motor y por un innovador cambio automático. La llegada de la primavera realza aún más sus cualidades.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Sólo son necesarios 22 segundos para convertir un SLK en otro SLK. Esa es su cualidad más significativa. Sólo 22 segundos para gozar de una espléndida conducción al aire libre disfrutando del refinado sonido de la novísima mecánica V6 de 3,5 litros que procura al SLK unas prestaciones asombrosas. Sólo 22 segundos para disponer, si así se desea, de un magnífico coupé, bien insonorizado y con un confort más que apreciable. Esos 22 segundos son los que marcan la razón de ser de un coche bello como pocos que ha marcado una tendencia, la de los convertibles con techo de chapa, hoy adoptada por los principales fabricantes de automóviles.
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Diseño de gran belleza. Rendimiento del motor y funcionamiento del cambio. Excelente comportamiento. Ajuste y manipulación del techo. Buenas prestaciones.
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Dirección mejorable en maniobras en parado. Demasiadas opciones de equipamiento. Accionamiento incómodo de los botones del volante para el cambio secuencial. Consumos elevados. Ubicación de algunos mandos.
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Motor

SituaciónDelantero longitudinal
Nº CilindrosSeis en V
Cilindrada (c.c.)3.498
Diámetro x carrera (mm.)92,9 x 86
Bloque/CulataAleación/aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas por culata movidos por cadena
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Tipo de combustibleGasolina
Refigeración/CompresiónLíquida / 10,7:1
Potencia (CV/rpm.)272 / 6.000
Par máximo (Nm/rpm.)350 / 2.400-5.000

Transmisión

TipoTracción en las ruedas traseras
CambioAutomático de siete marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.8
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.12,3
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.18,3
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.25,7
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.35,1
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.42,9
Km/h en 7ª a 1.000 rpm.48,1

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente tipo McPherson
Estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente multibrazo
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
AyudasABS +EBV+BAS (asistente a la frenada)+servofreno. ESP y ASR
DirecciónDe cremallera, asistida
Diámetro de giro (m.)10,5
Número de vueltas de volante2,75
Neumáticos225/45 R 17 delante y 245/40 R 17 detrás
Llantas7,5 x 17 delante y 8,5 x 17 detrás

Carroceria

Nº de plazasDos
Peso en vacío (kilos)1.465
Depósito de combustible (litros)70
Largo (mm.)4.089
Ancho (mm.)1.788
Alto (mm.)1.298
Vía delantera (mm.)1.526
Vía trasera (mm.)1.549
Distancia entre ejes2.430
Capacidad del maletero (litros)300

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)250
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)6,6
400 metros salida parada (seg.)14,5
1.000 metros salida parada (seg.)25,6
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)4,7
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)17,5
Extraurbano (litros/100 km)11,7
Mixto (litros/100 km)14,6
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Decir que el diseño del SLK es sobresaliente es quedarse corto. Es, sin lugar a dudas, uno de los coches más atractivos del mercado. Ya lo era el primer SLK, pero el actual es tan bello que su aparición ha hecho que el original se haya quedado absolutamente anticuado.

Muy compacta y con una gran anchura, su carrocería ofrece un aspecto a la vez refinado y rotundo, de una indudable deportividad bien asociada con la tradicional elegancia Mercedes. El dibujo de su frontal, de marcadas formas, atrae todas las miradas y destila una agresividad que no deja indiferente. En contraste, la zaga del SLK es sencilla, muy elegante y con líneas limpias y ligeramente redondeadas.

Una de las características del diseño del SLK es que resulta tan atractivo con techo como sin él. Cerrado ofrece el formato habitual de un coupé deportivo. Abierto, manifiesta su carácter de vehículo para disfrutar. Las llantas de aleación de cinco radios y 17 pulgadas de diámetro redondean el impresionante aspecto externo del coche.

El interior del SLK se corresponde con el de un auténtico roadster, que es lo que es cuando el techo se oculta en el maletero. Y como tal, no es demasiado amplio, aunque lo suficiente como para que sus pasajeros gocen de un buen confort. En este sentido, hay que decir que la ubicación en la puerta del conductor de algunos de los mandos, que no tienen sitio ni en el salpicadero ni en la consola central, supone un problema a la hora de tener que accionarlos. Son muy poco intuitivos y exigen concentrarse en ellos, lo cual es un problema.

En todo caso, hay que hablan en el interior del SLK de calidad visual, de presentación elegante y atractiva y de buen equipamiento, pero no del todo completo para tratarse de un coche de su categoría y precio. Los asientos ofrecen una buena sujeción lateral y una forma coherente con el espíritu del coche. Son amplios y muy cómodos, e incluyen el sistema Airscarf, un sistema de calefacción que, como una bufanda, protege el cuello de los pasajeros. Ideal para la conducción sin techo, es una opción que cuesta 557 euros.
Esta opción precisa que los asientos sean de cuero y calefactables, lo que supone pagar dos extras más, de 1.280 y 413 euros, respectivamente.

Hablar de volumen de maletero no tiene un especial significado en un coche como éste. Aún así, en caso de realizar viajes largos con el techo puesto, su capacidad es suficiente para el equipaje de los dos pasajeros. Con el techo “guardado” en el maletero, el volumen aprovechable es muy pequeño.
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El SLK ha sido el modelo elegido para estrenar el nuevo motor V6 de 3,5 litros de capacidad, que sustituye con ventaja al anterior, de 3,7 litros. Frente a él, ofrece una cifra de potencia ampliamente aumentada, 272 caballos frente a 240 caballos, y perfectamente utilizable en toda la gama de revoluciones del motor.

Muy progresivo en su funcionamiento, y con un sonido de los que gusta escuchar, este V6 dispone de un amplio margen de utilización. Manifiesta una gran fuerza para subir de vueltas desde muy abajo y en la zona alta del cuentarrevoluciones da rienda suelta a toda su potencia, pero siempre de una forma muy progresiva, sin malos modos.

Bien apoyado por un excelente cambio automático de siete marchas (otra opción, que cuesta 2.633 euros), es un prodigio de funcionamiento. El conjunto motor/cambio permite que el coche logre prestaciones de auténtico deportivo, con una gran capacidad de recuperación y unas aceleraciones extraordinarias. Lástima que las obtenga al precio de un consumo de combustible que nos ha parecido más elevado de lo conveniente.
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A pesar de su apariencia no es un coche radicalmente deportivo, aunque, eso sí, sus cualidades dinámicas son evidentes y sobresalientes. Si bien el tarado de las suspensiones tiende a la dureza, mantiene un margen de confort de marcha más que suficiente al filtrar bien las irregularidades del terreno sin que éstas afecten a sus ocupantes.

La puesta a punto del chasis se ha optimizado para tal fin y para que el SLK tenga una gran estabilidad y una agilidad que le permita “conducirse” en las zonas de curvas del mejor modo posible. Las ayudas electrónicas a la conducción, inherentes a todo Mercedes, hacen su aparición siempre en el momento oportuno. El ESP se puede desconectar, aunque siempre mantiene un mínimo margen de actuación.

En carreteras viradas es cuando más se pone de manifiesto cómo funciona de bien la conjunción entre motor y cambio, lo bien que se comportan los frenos y el buen trabajo de la dirección. A propósito de la dirección hay que mencionar que todo lo buena que resulta cuando el coche está en movimiento se convierte en lo contrario cuando el coche está parado. Las maniobras en esta situación no son todo lo fáciles que se pudiera desear.

Es importante reseñar que, con el techo cerrado, el SLK es un verdadero coupé, con una gran rigidez y sin la menor filtración de ruidos desde el exterior. Esa rigidez tampoco es despreciable con el techo abierto, momento en el que no se aprecian turbulencias molestas, en parte debido al buen trabajo de la red cortavientos situada entre las barras antivuelco.
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Sobresaliente por diseño y por comportamiento, el SLK 350 es un coche que invita a disfrutar en cualquier época del año. Invita a hacerlo en invierno como un coupé más, y en el resto del año como un auténtico roadster con ciertas connotaciones deportivas. Invita también a disfrutar de su extraordinario motor y del buen funcionamiento de su cambio de marchas, con la salvedad del accionamiento, poco intuitivo, de los botones del volante para la función secuencial. Invita, finalmente, a gozar de un comportamiento espléndido y de una sonoridad mecánica de las que no dejan indiferente a nadie.

La calidad es una premisa fundamental en su realización y presentación, y el confort está presente en un interior no demasiado amplio en el que algunos mandos no están bien ubicados. Hay que criticar, eso sí, que aunque el equipamiento de serie sea bueno, se echen en falta algunos elementos que hay que pagar aparte como opciones cuando en coches de menor categoría se ofrecen de serie: sensor de lluvia, control de presión de neumáticos, faros bi-xenón, etcétera.
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