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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

MAZDA RX-8 // 37.420 €

Sergio Piccione  | Madrid Actualizado Lunes 26-01-2004, 18:15 h.

El coupé más familiar

Pocas veces un nuevo modelo evoluciona en el segmento de mercado en el que busca hacerse un hueco. Pero el coupé Mazda RX-8, con sus cuatro puertas, sí lo hace. A esta característica insólita añade, además, un nuevo motor rotativo que no defrauda por sus prestaciones.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
La saga de los coupé RX se ha distinguido siempre por un atractivo diseño de carrocería. El modelo anterior, el RX-7, sigue siendo uno de los coches preferidos por los aficionados al tuning por su línea espectacular. Con el nuevo RX-8, los responsables de diseño de la marca, se han moderado un poco, logrando una línea atractiva y deportiva pero menos estridente. En definitiva, más acorde con el espíritu más familiar de un coupé de cuatro puertas y cuatro plazas.
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Comportamiento excelente. Acabados y presentación
muy cuidados. Cuatro plazas reales. Confort de marcha.
Prestaciones altas. Buena relación entre contenido y precio.
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Consumo de combustible alto. Apertura de puertas desde
las plazas posteriores complicada. Visibilidad hacia adelante limitada para los ocupantes de los asientos traseros.
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Motor

SituaciónDelantero longitudinal
Nº CilindrosRotativo con dos rotores
Cilindrada (c.c.)2 x 654 centímetros cúbicos
DistribuciónTres lumbreras de admisión y dos de escape por cámara
AlimentaciónInyección indirecta a través de tres inyectores por rotor
Potencia (CV/rpm.)231 caballos a 8.200 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)211 Nm a 5.500 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas traseras
CambioManual de seis marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente multibrazo
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos ventilados
DirecciónDe cremallera, con asistencia eléctrica variable
Diámetro de giro (m.)10,60 metros
Neumáticos225/45 R 18
Llantas8 x 18

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.425 kilogramos
Depósito de combustible (litros)61 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)228 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.6,4 segundos
400 metros salida parada15,5 segundos
1.000 metros salida parada37,8 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)7,4 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)10,8 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (km/h.)14,9 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)16,3 litros / 100 kms.
Extraurbano (litros/100 km/h.)9,8 litros / 100 kms.
Mixto (litros/100 km/h.)13,7 litros / 100 kms.
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Ésa es precisamente la característica principal del coche y hay que decir que los objetivos que se marcaron los diseñadores han sido plenamente conseguidos. Las cuatro plazas que ofrece el RX-8 son reales. Se puede plantear que dos adultos viajen en la parte posterior y, además, que entren y salgan de sus asientos con facilidad. Se puede decir incluso que no resulta completamente necesario plegar hacia delante el respaldo de los asientos delanteros, salvo que sus ocupantes sean muy altos y los lleven muy retrasados. Porque las puertas posteriores dejan un hueco de entrada lo suficientemente amplio para que se introduzcan quienes vayan a viajar en la parte posterior. Estas puertas resultan cómodas también cuando, viajando sólo, el conductor desea dejar algún objeto o prenda en los asientos traseros. Además, hay que señalar que la ausencia de pilar central no parece haber debilitado el conjunto del bastidor puesto que una vez cerradas, las puertas no hacen ruido.
De todas formas, aunque el balance resulta positivo, como indican las cuatro estrellas que se conceden al coche en este apartado de la carrocería, hay algunas críticas que hacer. La primera se refiere a la sensación de encerramiento que se puede llegar a tener en las plazas posteriores. Las ventanillas traseras son pequeñas, pero podrían ser suficientes si no existiera un grave problema de falta de visibilidad hacia adelante causado por los altos y anchos respaldos de los asientos anteriores que sólo dejan entre ellos un estrecho hueco para mirar en esa dirección. Y también habría que mejorar la posibilidad de abrir las puertas delanteras –que condenan las traseras mientras están cerradas– desde la parte posterior, cosa que ahora resulta harto laboriosa. El maletero no sorprende por su amplitud, pero tiene más capacidad que el de la mayoría de sus competidores. En lo que se refiere a la presentación y al acabado, son impecables, mientras que el equipamiento hay que considerarlo como muy bueno en la versión española aunque haya quien pueda echar en falta un encendido automático de las luces o un limpiaparabrisas automático. En cambio, el sistema de navegación es de serie.
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El motor Renesis del RX-8 supone un perfeccionamiento del motor rotativo gracias al cual vuelve a pasar las pruebas de emisiones contaminantes incluso con mejor nota que algunos competidores equipados de motores de gasolina convencionales. Eso sin contar con algunas ventajas técnicas que aporta, como su bajo peso, su pequeño tamaño y un funcionamiento con escasas vibraciones.
De estas tres cosas, lo que va a notar el usuario es la última. Las otras dos, nada, porque no se obtiene ningún beneficio de que bajo el capó quede un amplio espacio desaprovechado. Y a aquél lo que le va a importar es que ofrezca unas buenas prestaciones, pero sin que en ningún momento se sienta un empuje espectacular, con un ruido de motor siempre atemperado y agradable. Por el momento sólo se trae a España la versión con cambio manual de seis marchas, suave de manejo, rápido y preciso, con relaciones bien ajustadas al rendimiento del motor.
En el terreno de las críticas hay que señalar un consumo algo alto en relación a la cilindrada. En lo que se refiere al consumo de aceite, inevitable en los motores rotativos, se mantiene dentro de las tolerancias que se consienten en los motores clásicos de pistones alternativos.
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El aspecto donde el Mazda RX-8 no admite críticas es en el del comportamiento. Resulta impecable. Largo de distancia entre ejes tiene un gran aplomo en las curvas de autopista y autovía incluso si se toman a velocidades altas. Pero además, gracias a un reparto de pesos del 50% entre ambos ejes –en lo que influye la ligereza del motor–, en recorridos más sinuosos, de carreteras de montaña, se inscribe con mucha agilidad transmitiendo una gran sensación de facilidad de conducción y de seguridad. La dirección, perfectamente adaptada, permite siempre un buen tacto, y los frenos son muy eficaces y permiten obtener en cada momento la deceleración deseada. Además, todo esto lo ofrece conjuntamente con un buen confort de marcha. En el terreno de la seguridad, su equipamiento no tiene lagunas.
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Es uno de los tres coupés que acaban de llegar al mercado español. El Mazda RX-8 bate a sus dos rivales, el Chrysler Corssfire y el Nissan 350Z, en habitabilidad y funcionalidad. Resulta al menos tan fácil de conducir como el Nissan y, por tanto, es menos radical que el Chrysler. Y sus prestaciones, aunque no lleguen a las que ofrece el 350Z, están a un buen nivel. El RX-8 permite disfrutar de un coupé sin padecer sus inconvenientes.
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