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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

LANCIA YPSILON 1.4 16V PLATINO // 15.400 €

Miguel A. Turci  | Madrid Actualizado Lunes 03-11-2003, 19:58 h.

La esencia, en frasco pequeño

Lancia tiene una línea de diseño atrevida y transgresora, el diseño que imprega en sus modelos parece haber encontrado su verdadera esencia en el formato pequeño, el Ypsilon.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Por esencia se pueden entender muchas cosas, entre otras, la concentración de un perfume; más allá, lo que se deriva de la existencia; y por qué no, aquello que hace que un objeto sea lo que es. Con todo esto, es fácil aplicar cualquiera de las definiciones descritas al Lancia Ypsilon, ese pequeño modelo, siempre agostado –desde que apareciera su primera versión en 1985– en un diseño muy cuidado, y con intención claramente de atraer a un público específico, la mujer. De nombre impronunciable, si queremos articular esta letra en griego, el Ypsilon encuentra en la actual edición su mejor aspecto, el atractivo es total, pocos podrán decir que no es un coche bonito, y si lo hacen, probablemente sus argumentos sean caprichosos o simplemente fútiles.
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Es un coche singular que permite diferenciarse del resto. Buen nivel de equipamiento con relación al precio. Comportamiento en cualquier circunstancia. Su uso en ciudad es muy cómodo.
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El motor no da todo lo que deberían ofrecer sus 95 caballos de potencia, además es ruidoso a partir de 3.000 revoluciones por minuto. Los consumos son elevados.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.368 centímetros cúbicos
Distribución16 válvulas. Dos árboles de levas en cabeza, por correa
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Potencia (CV/rpm.)95 caballos a 5.800 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)128 Nm a 4.500 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioManual de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraSeimiindependiente
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosTambores
DirecciónDe cremallera, Dualtronic
Diámetro de giro (m.)9,83 metros
Neumáticos195/55 R 15
Llantas6 x 15

Carroceria

Peso en vacío (kilos)980 kilogramos
Depósito de combustible (litros)47 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)175 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.11,3 segundos
400 metros salida parada17,3 segundos
1.000 metros salida parada31,4 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)11,3 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)16,1 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)10,8 litros / 100 kms.
Extraurbano (litros/100 km/h.)6,7 litros / 100 kms.
Mixto (litros/100 km/h.)9 litros / 100 kms.
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El aire de familia, la gran calandra lo delata, es absoluto. Sus grandes faros oblicuos potencian su personalidad y los flancos atravesados por un nervio son un detalle geométrico ante tanta redondez. Un yin yan estético que combina lo retro con lo trigonométrico, pero sin duda consigue su objetivo, el objetivo que Lancia quiere imprimir en sus coches, la elegancia. Tal vez, entre los nuevos productos del fabricante italiano, Thesis, Phedra e Ypsilon, sea éste último el que consigue mayor grado de equilibrio entre sencillez, gracia y proporción. El interior sigue acompasando lo recto y lo curvo sin exageraciones. El salpicadero tiene formas limpias, con los relojes ubicados en el centro, algo a lo que hay que acostumbrarse. Volante y palanca de cambios guardan unas distancias correctas entre sí, lo que permite incrementar el confort del puesto de conducción, mermado por la poca sujeción de los asientos tapizados en piel, de serie en esta versión.
El mecanismo que permite acceder a las plazas posteriores funciona correctamente, sin atragantarse en los carriles, que al ser altos se mantienen limpios de piedrecillas conservando su utilidad, y por donde el asiento corre sin dificultad, dejando un espacio más que correcto para que un adulto entre detrás.
Allí, es mejor situar como máximo a dos personas, o tres, si son niños. Los adultos encontrarán incómodo el reposacabezas si no lo alzan, e incómoda será su postura si el respaldo está en la posición más recta. Acceder desde el habitáculo al maletero se hace con pasmosa facilidad, mediante los tiradores independientes que facilitan esta acción desde el frontal del propio asiento, un cofre que a propósito se deja usar por sus formas rectas aunque tiene lógicamente el inconveniente de su capacidad, 215 litros, mínima.
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El motor de esta versión es de nuevo cuño, procede de la gama Fire y ofrece una potencia de 95 caballos y una cilindrada de 1.368 centímetros cúbicos. Aunque la relación con el peso del coche arroja unas cifras muy llamativas, prácticamente unos 10 kilos por caballo, las prestaciones y la velocidad punta son relativamente comedidas, usándose la fuerza para que su utilización en ciudad sea cómoda, sin escasez a bajas revoluciones. Los consumos resultaron con la unidad de pruebas algo elevados, no bajando de nueve litros la media estimada por la computadora de viaje del coche. Llama la atención el ruido en el interior del coche cuando se pasa el arco de las tres mil revoluciones por minuto, un sonido tal vez excesivo si se tiene en cuenta que desde fuera o con el motor no demasiado revolucionado el rumor es más bien bajo. El actuador del cambio tiene un manejo muy agradable y las relaciones elegidas para éste están en consonancia con la idea del fabricante de proporcionar unos buenos bajos, más que una velocidad punta sorprendente, algo muy razonable hoy en día en vista de las limitaciones legales cada vez más estrictas.
El tacto del pedal de freno es esponjoso y aunque al final el coche se detiene en una distancia correcta, el trance mientras lo hace no da buenas sensaciones al
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El Ypsilon pasa con nota, y bastante alta, este apartado. El sistema Dualdrive de la dirección asistida del coche, que combina un motor eléctrico con una bomba hidráulica, permite que actuar sobre ésta sea una acción directa, sin respuestas parásitas que nos hagan dudar de una trayectoria y sin vaivenes producidas por la confortable suspensión. Sobre esta última hay que afirmar que aunque su carácter es decididamente cómodo su talante en carretera no produce titubeos, pasando casi desapercibida para los pasajeros cualquier irregularidad del terreno. Volviendo a la dirección, un botón en la parte baja de la consola central, permite cambiar a la posición City, algo que agradecerán los menos fuertes.
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Cumple perfectamente con la tradición de cuidada estética que tiene este modelo con casi 20 años a sus espaldas, pero sin duda es de todos los Ypsilon el más acabado y atractivo. La versión más potente de gasolina no encuentra en su motor una justificación por sí sola, aunque rinde lo suficiente como para que la diferencia de precio con el motor diésel Multijet a igualdad de equipamiento incline la balanza hacia su lado si no se hacen muchos kilómetros al año.
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