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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

JAGUAR X-TYPE WAGON 2.0D EXECUTIVE // 35.700 €

Félix Cerezo  | Madrid Actualizado Jueves 29-04-2004, 16:32 h.

Evolución con revolución

Tras convertirse en el primer Jaguar diésel, al X-Type le ha correspondido revolucionar de nuevo la historia de la marca estrenando una versión familiar. La forma en que se han roto ambos tabúes y el resultado logrado hacen difícil entender por qué no ocurrió antes.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
De hecho, hace años que otros fabricantes de prestigio han venido desmontando esa defensa tan británica del lujo más tradicional. Primero, recurriendo a modelos cada vez más pequeños y luego, incorporando las mecánicas diésel hasta en sus coches más señeros. Es cierto que, igual que ha podido pasar ahora en Jaguar, esas transiciones despertaron fuertes críticas entre los más puristas pero, por citar sólo dos ejemplos, ni en Mercedes esperaban el éxito que les aportó el antiguo 190 (hoy evolucionado hasta la Clase C); ni en Porsche auguraban la demanda del Cayenne, no sólo con cuatro plazas (cinco en realidad) sino además, un todoterreno.
En el caso de Jaguar, el avance resultaba aún más lógico pues era apostar a caballo ganador. Sobre todo, con el diésel, tal y como están demostrando las ventas del X-Type y las que se estiman para el S-Type de 207 caballos. La carrocería familiar tendrá un impacto inferior, pero se convierte en otro polo más de atracción y fidelización de clientes hacia la marca, porque se habrá roto con el pasado en cuanto a las formas, pero no en lo que se refiere al contenido.
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Versatilidad y capacidad de carga. Suavidad y rendimiento del propulsor. Prestaciones. Comportamiento. Acabado general y dotación. Estética. Luneta posterior de apertura independiente.
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Frenos con poco tacto y mordiente. Interior mal aprovechado para el tamaño exterior. Control de estabilidad opcional. Peso y cambio empeoran el consumo. Oferta comercial restringida.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.998 centímetros cuadrados
Distribución16 válvulas. Dos árboles de levas en culata, por correa
AlimentaciónInyección directa por conducto común y turbocompresor
Potencia (CV/rpm.)130 caballos a 3.800 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)330 Nm a 1.800 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioManual de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
DirecciónDe cremallera, asistida
Diámetro de giro (m.)10,8 metros
Neumáticos205/55 R 16
Llantas6,5J x 16

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.575 kilogramos
Depósito de combustible (litros)62 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)198 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.10,2 segundos
400 metros salida parada18 segundos
1.000 metros salida parada32,8 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)8,2 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)10,7 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)9,0 litros / 100 kms
Extraurbano (litros/100 km/h.)6,7 litros / 100 kms
Mixto (litros/100 km/h.)7,8 litros / 100 kms
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Para la parte estética, Jaguar contó con la colaboración de Pininfarina. Respecto a la berlina, el diseño cambia a partir del pilar central, incluyendo las puertas traseras. El resultado es una imagen que no traiciona la elegancia de la marca y que nos parece más dinámica que la del X-Type convencional. Cierto que a esa impresión también ayudan las llantas de altas prestaciones que montaba como opción el coche.
Por tamaño, este modelo saca unos 20 centímetros a sus rivales (Audi A4 Avant, BMW Serie 3 Touring o Mercedes Clase C Familiar). La ventaja se ha desaprovechado en un interior que no sobresale en amplitud (los butacones delanteros y el prominente salpicadero influyen lo suyo). Al menos, ahora hay más altura detrás. La terminación es, en general, excelente con remates en madera y tapicería en piel, aunque se observan componentes de coches con menos caché y, en la unidad probada, desajustes como el de la tapa del cenicero.
En cuanto al maletero, sus 445 litros (siete menos que la berlina) en configuración normal están en línea con los de los rivales. Sí marca récords abatiendo los asientos traseros: con 1.415 litros, supera hasta en un 20% a la competencia. Esa capacidad se puede incrementar desmontando los paneles laterales y aprovechando el hueco que hay bajo el piso, ya que la rueda de repuesto es –dichoso ahorro– de emergencia. Red y ganchos para sujetar la carga y portón trasero con luneta de apertura independiente (comodísimo) rematan el conjunto.
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Se trata del mismo propulsor que monta el Ford Mondeo y que, tras pasar por las manos de los ingenieros de Jaguar, brilla por un funcionamiento suave y silencioso. También convence por su rendimiento y prestaciones, ayudado por la función que eleva un 6% –desde los 330 hasta los 350 Nm– el par motor, del que la inmensa mayoría está disponible desde las 1.700 vueltas.
Aunque el cambio que lleva pasa la prueba sobradamente, montarle uno de seis velocidades sería redondearlo. Se evitaría así, por ejemplo, una segunda relación demasiado larga para ciudad y ayudaría a reducir unas cifras de consumo algo elevadas. Claro que en esto último tiene su parte de culpa un peso que se sitúa hasta 100 kilos por encima de modelos con mecánicas de potencia similar.
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Con suspensiones reforzadas y, en la versión probada, ruedas de mínimo perfil, las irregularidades se perciben claramente en el interior (y en el volante) con el coche vacío. A tope de carga y ya trabajando todo el sistema, la comodidad se impone y habrá incluso conductores que se decanten por la suspensión deportiva opcional. Ojo, eso no quiere decir que la normal lastre dinámicamente al coche, con un tren delantero muy directo e incisivo y una trasera fácil de aprovechar. Quizás por eso sorprende la falta de tacto y mordiente de los frenos, defecto compartido con la berlina.
También llama la atención que el cuero venga de serie y, en cambio, se pague aparte el control de estabilidad (el de tracción, difícil de desbordar, está incluido). No hay más que objetar a la dotación, que se puede enriquecer hasta con un sistema que gobierna los distintos equipos a través de la voz. Otra cosa es que el coche resulte más caro que la mayoría de rivales y que la oferta comercial esté restringida, ya que tanto la tracción total como el cambio automático se reservan en exclusiva para las variantes con motor de gasolina.
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La primera incursión de Jaguar entre los familiares rompe esquemas en la marca, que no en el mercado. El X-Type Wagon ofrece versatilidad, buen comportamiento, mucha dotación de serie y un ambiente de lujo. Es decir, todo lo esperable en un modelo de este segmento, aunque a un precio más elevado que la competencia frente a la que sí reivindica una imagen, quizás por menos vista, más exclusiva.
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