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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

HONDA FR-V 2.0 i-VTEC EXECUTIVE// 25.500 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Viernes 18-03-2005, 23:28 h.

El acierto de ser original

Honda FR V 2.0 Executive
Honda FR V 2.0 Executive
Honda FR V 2.0 Executive
Honda FR V 2.0 Executive
Honda FR V 2.0 Executive
Salpicadero Honda FR V 2.0 Executive
Honda FR V 2.0 Executive - Interior
Honda FR V 2.0 Executive - Interior
Honda FR V 2.0 Executive - Interior
Honda FR V 2.0 Executive - Interior
Honda FR V 2.0 Executive - Maletero
Honda FR V 2.0 Executive - Maletero
Honda FR V 2.0 Executive - Maletero
Honda FR V 2.0 Executive - Maletero
La marca japonesa propone un monovolumen muy original por formato externo y configuración interna. En este sentido se desmarca de sus rivales en el segmento de los monovolúmenes compactos, al ofrecer la apariencia externa de una berlina alta por su baja estatura y al disponer de un amplio habitáculo en el que se han dispuesto seis asientos.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Ofrecer un valor añadido a lo existente en el segmento de los monovolúmenes de tamaño medio ha sido la premisa de la que ha partido Honda para desarrollar su último monovolumen, que muestra una imagen externa poco habitual por su diseño y su altura. Su apariencia es muy atractiva, con un punto de dinamismo que también hace que sea muy diferente a lo que existe en su segmento. Esa misma premisa es la que ha originado que el habitáculo acoja seis plazas en dos filas de asientos, una fórmula estrenada en el Fiat Multipla pero aplicada de muy distinta manera. Como es habitual en la marca, dispone de una mecánica muy moderna, de un chasis muy bien puesto a punto y de un equipamiento excelente.
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Versatilidad de uso. Comportamiento. Equipamiento completo. Habitáculo espacioso. Calidad de realización. Maletero aprovechable.
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Desarrollo largo de la sexta marcha. Recuperaciones mejorables. Sonoridad mecánica. Asientos bajos, pequeños y sin sujeción. Consumo elevado. Precio algo alto.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro en línea
Cilindrada (c.c.)1.998
Diámetro x carrera (mm.)86 x 86
Bloque/CulataAleación/aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en culata movidos por cadena. Distribución variable en admisión
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Tipo de combustibleGasolina
Refigeración/CompresiónLíquida / 9,8:1
Potencia (CV/rpm.)150 / 6.500
Par máximo (Nm/rpm.)192 / 4.000

Transmisión

TipoTracción delantera
CambioManual de seis marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.7,5
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.14
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.19,5
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.26,7
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.31,9
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.40

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente tipo McPherson
Estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente con doble brazo oscilante
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
AyudasABS + EBV+ asistente a la frenada
DirecciónDe cremallera, con asistencia hidráulica
Diámetro de giro (m.)11
Número de vueltas de volante3,27
Neumáticos205/55 R 16
Llantas6,5 x 16

Carroceria

Nº de plazasSeis
Peso en vacío (kilos)1.470
Depósito de combustible (litros)58
Largo (mm.)4.285
Ancho (mm.)1.810
Alto (mm.)1.610
Vía delantera (mm.)1.550
Vía trasera (mm.)1.555
Distancia entre ejes2.680
Capacidad del maletero (litros)439/1.049

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)185
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)10,2
400 metros salida parada (seg.)17,5
1.000 metros salida parada (seg.)32,1
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)10,4
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (seg.)14,2
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (seg.)23,8
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)11,4
Extraurbano (litros/100 km)7,6
Mixto (litros/100 km)9,5
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Poca altura (1,61 metros) y mucha anchura (1,81 metros) son las dimensiones que han condicionado el diseño del FR-V, cuya apariencia se aleja de la habitual de los monovolúmenes de su tamaño para acercarse a la de las más modernas berlinas. Si bien se aprecia una neta línea en cuña, el frontal se caracteriza por la forma abombada del capó, por los grandes faros rasgados que se prolongan hacia las aletas y por un voluminoso paragolpes que se funde con esas aletas. La enorme entrada de aire situada en su parte inferior y los faros antiniebla ubicados en las esquinas de esa misma zona aportan una imagen de deportividad y dinamismo.

Una línea de cintura ascendente hacia atrás, unas bonitas llantas de aleación de cinco radios, unos retrovisores exteriores anclados en la chapa de las puertas delanteras y unas musculosas aletas traseras refuerzan esa imagen de dinamismo que se apunta en el frontal. La parte trasera es más sencilla, con un portón inclinado, rematado en su parte superior por un discreto alerón, un paragolpes fundido con las aletas, unos grupos ópticos verticales y un adorno cromado en la zona superior de la matrícula.

La calidad, la funcionalidad y la versatilidad de uso son las claves de un habitáculo de gran achura que ha permitido alojar dos filas de tres asientos. El salpicadero es elegante y se caracteriza por su moderno diseño. Incluye una completa instrumentación y acoge en la elevada consola central la palanca de cambios, y en su zona inferior el freno de mano. Esta solución es la que ha permitido colocar un tercer asiento central. La guantera tiene un tamaño demasiado pequeño.

Hablando de asientos, suponen uno de los puntos negativos del coche, al resultar pequeño y bajos (el del conductor se regula en altura), con una banqueta muy corta y una sujeción lateral francamente escasa. Los asientos centrales delantero y trasero se desplazan, principalmente hacia atrás, para no interferir en la comodidad de los asientos laterales (los traseros también se desplazan longitudinalmente). Los respaldos de ambos asientos centrales se abaten para convertirse en una práctica bandeja, y la banqueta del central delantero se abre dejando un profundo hueco portaobjetos en su interior y una bandeja en la tapa. Y por si esto fuera poco, también lleva un cajón debajo de la banqueta.

Con los seis asientos desplegados y los tres asientos alienados, el maletero no tiene una capacidad excesiva, pero por su gran achura y la regularidad de sus formas resulta muy aprovechable. En todo caso, si no se ocupan todas las plazas, la capacidad se acrecienta abatiendo de uno a uno los asientos traseros. Cuando se abaten todos, el suelo de la zona de carga que se crea es completamente horizontal. Y al abatir los respaldos de los asientos delanteros central y derecho se obtiene un plus de capacidad y una longitud enorme para transportar objetos de mucho tamaño. Debajo del suelo del maletero se esconde una pequeña rueda de repuesto de emergencia.

Problema de espacio y de desenvolvimiento para los pasajeros del FR-V no hay, ni en distancia para las piernas ni en altura con respecto al techo, pero sí hay que señalar que el ocupante del asiento delantero derecho se encuentra con una prominente pieza del sistema de climatización, situada debajo de la guantera, que resulta bastante incómoda para colocar sus pies.

En cuanto al equipamiento, no le falta prácticamente de nada, ni en elementos de confort ni en los de seguridad. Los pasajeros están protegidos por ocho airbags, dos frontales, dos laterales delanteros y cuatro de cabeza. Por supuesto, todos los asientos llevan cinturones de seguridad de tres puntos de anclaje. Climatizador, ordenador de viaje, control de crucero, equipo de sonido con lector de discos compactos y mandos en el volante, cierre centralizado con mando a distancia y cuatro elevalunas eléctricos son algunos de sus elementos de confort. El navegador se ofrece como opción por un precio de 2.300 euros.
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El motor de gasolina de dos litros que mueve al FR-V es, como buen motor Honda, muy moderno. Está dotado de un sistema de distribución variable en admisión que hace que su rendimiento sea excelente y muy equilibrado desde bajas revoluciones. Su funcionamiento no ofrece dudas, aunque la sonoridad es uno de sus puntos débiles cuando se superan las 4.000 revoluciones.

Esto tiene su explicación en la caja de cambios manual de seis marchas a la que está asociado el motor. Los desarrollos de las quinta y, sobre todo, sexta marchas son tan largos que apenas pueden con los casi 1.500 kilos que pesa el coche. Esto obliga a utilizar el cambio con más asiduidad de lo normal, y para lograr unas buenas prestaciones hay que llevarlo a elevado número de vueltas en cuarta. en quinta, y a veces hasta en tercera si el coche va muy cargado. De ahí que el sonido sea elevado. Menos mal que accionar la palanca de cambios es una delicia.

Las cualidades del motor hacen que el coche tenga unas buenas condiciones para acelerar, como lo demuestran las cifras obtenidas en la prueba, pero las características del cambio impiden que las recuperaciones en quinta y en sexta sean las más adecuadas para efectuar adelantamientos. Y los consumos también se ven afectados por esta situación. Al necesitarse tanto cambio de marchas, se resiente y, en líneas generales, es más elevado de lo que sería de desear.
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La reputación de Honda en materia de chasis se pone de manifiesto en el FR-V, que muestra unas cualidades dinámicas muy alejadas a las que se sienten en un monovolumen al uso. Por su altura y su anchura, y por sus dimensiones contenidas se conduce como si fuera un turismo, o mejor aún. Su centro de gravedad está situado más bajo de lo normal, lo que favorece su estabilidad y hace que sea bastante ágil.

Los técnicos de la marca, basándose en la situación del centro de gravedad que elimina el balanceo del coche, no han tenido que recurrir a muelles demasiado duros para que la estabilidad del coche en todos los terrenos sea muy satisfactoria. Y al mismo tiempo han conseguido contener los balanceos de la carrocería y preservar el confort de marcha para los pasajeros.

El FR-V manifiesta mucho aplomo en los trazados rápidos y una agilidad encomiable en los más virados gracias a una dirección muy bien asistida y precisa. Por otro lado, es un coche muy manejable en ciudad. Además, los frenos se bastan solos para detener con rapidez la tonelada y media de coche en cualquier situación, con una elogiable resistencia al uso continuado. La ayuda que le aporta el sistema VSA de control de estabilidad y tracción es manifiesta, aunque no demasiado intrusita para la conducción, lo que acrecienta sus cualidades dinámicas.
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En resumen, el monovolumen FR-V tiene el acierto de ser original, no sólo por la distinta y personal estética de su carrocería, sino por las soluciones y detalles que incorpora su habitáculo. Es cierto que su precio es de los más altos de su segmento pero se justifica por su buen equipamiento y por su carácter diferente y exclusivo. Es una lástima que, en un panorama tan interesante, los responsables de su desarrollo hayan fallado el diseñar los asientos, a nuestro entender el punto más criticable del coche por su débil estructura, no por las distintas configuraciones que admiten.

Algo parecido sucede con la mecánica, ya que, si bien el FR-V puede presumir de contar con un motor moderno, de excelente rendimiento y buen funcionamiento, la verdad es que está asociado a una caja de cambios que apenas ayuda a sacar de él todo lo que puede dar. Sí que convence el chasis del coche en todos sus elementos: suspensión, dirección y frenos. Sus cualidades dinámicas están fuera de toda duda. Es un coche fácil de conducir, estable, confortable, ágil y muy seguro.
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