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Martes, 22 de mayo de 2012
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FORD S-MAX TITANIUM 2.0 TDCI // 29.780 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Lunes 13-11-2006, 22:21 h.

Para familias dinámicas

Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Salpicadero Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Interior Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Interior Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Interior Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Maletero Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Maletero Ford S-Max Titanium 2.0 TDCI
Hacer un monovolumen prestacional, pero al mismo tiempo funcional y con la habitabilidad que este tipo de coches requiere ha sido lo que ha motivado la creación de este modelo por parte de Ford, que comparte muchos elementos con la cuarta generación del Galaxy pero que ofrece un dinamismo del que éste carece.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Ford ha conseguido su propósito de hacer un monovolumen diferente por diseño y por comportamiento, un modelo con las características habituales en este tipo de coches pero con la conducción de un turismo y el chasis de un deportivo. Una combinación francamente interesante, aunque las enormes dimensiones del coche –más de 4,80 metros de longitud y más de 1,90 metros de anchura– traicionan en parte ese espíritu de deportividad y al analizarlo en profundidad uno se encuentra con un auténtico monovolumen, muy parecido al nuevo Galaxy. No obstante, su aspecto externo enmascara esas dimensiones y esconde ese interior tan monovolumen, dando lugar a un vehículo de imagen dinámica, llamativa y potente.
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La modernidad de líneas que emana de la filosofía Kinetic Design. La calidad de realización y presentación. El equilibrio entre estabilidad y confort que han conseguido con la puesta a punto del chasis. El rendimiento del motor y su economía de consumo. Un precio muy ajustado en relación al de sus rivales.
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La manipulación de los asientos, más difícil de lo esperado. La ausencia de rueda de repuesto con la opción de la tercera fila de asientos. El control de estabilidad opcional.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.997
Diámetro x carrera (mm.)85 x 88
Bloque/CulataFundición / aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en culata
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común y turbo de geometría variable con ‘intercooler’
Tipo de combustibleGasóleo
Refigeración/CompresiónLíquida / 17,9:1
Potencia (CV/rpm.)140 / 4.000
Par máximo (Nm/rpm.)320 / 1.750

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
Cambiomanual de seis marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.8,3
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.15,2
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.23,8
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.34,1
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.43,1
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.51,6

Bastidor

Tipo de bastidor
Suspensión delanteraIndependiente tipo MacPherson
Estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente de paralelogramo deformable
DelanterosDiscos ventilados de 300 milímetros de diámetro
TraserosDiscos macizos de 302 milímetros de diámetro
AyudasABS con EBD
DirecciónDe cremallera, con asistencia hidráulica variable
Diámetro de giro (m.)11,6
Número de vueltas de volante2,5
Neumáticos225/50 R 17
Llantas7J x 17 pulgadas

Carroceria

Nº de plazasCinco+dos
Peso en vacío (kilos)1.605
Depósito de combustible (litros)70
Largo (mm.)4.768
Ancho (mm.)1.884
Alto (mm.)1.658
Vía delantera (mm.)1.589
Vía trasera (mm.)1.605
Distancia entre ejes2.850
Capacidad del maletero (litros)285/854/2.100

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)196
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)10,5
400 metros salida parada (seg.)17,7
1.000 metros salida parada (seg.)32,4
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)7,6
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (seg.)9,7
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (seg.)12,3
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)9,3
Extraurbano (litros/100 km)6,1
Mixto (litros/100 km)7,7
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El nuevo concepto de diseño de Ford, el denominado Kinetic Design, abre nuevas vías para sus futuros modelos, y el S-Max es el primero en aplicarlo a su carrocería. El resultado es brillante, ya que proporciona al coche una imagen de dinamismo por la forma del techo, muy tendida en la parte delantera para casar perfectamente con un parabrisas de gran inclinación y en descenso hacia atrás para crear una silueta de estilo coupé. También lo dota de potencia y atractivo en el frontal, por la forma de los faros, de la calandra y del parachoques.

No es un coche pequeño, al contrario. Están bien enmascaradas sus dimensiones por cómo se ha diseñado, pero la realidad se impone y es tan largo como ancho, prácticamente como el nuevo Galaxy y mucho mayor que en anterior Galaxy. Cuestión de sinergias y de ahorro, como veremos más adelante al analizar su interior. La única zona del coche que exteriormente traiciona su imagen de dinamismo es la zaga, masiva y muy vertical para demostrar que, aunque con ciertos toques deportivos, es un verdadero monovolumen lo quieran o no en Ford.

Cuando se accede al interior del habitáculo se observa, ante todo una calidad de realización primorosa y una presentación sencilla, moderna, funcional y ergonómica, no exenta de elegancia por muchos detalles decorativos. Así se presenta el salpicadero, que es el mismo que lleva el nuevo Galaxy.

Los asientos merecen un capítulo aparte. Los delanteros tienen una forma convincente, con una buena sujeción lateral y la dureza justa para resultar cómodos en los viajes largos. Los de la segunda fila, son individuales y ofrecen la posibilidad de desplazarse longitudinalmente 150 milímetros. Este desplazamiento beneficia el acceso y la distancia de las piernas para los pasajeros de la tercera fila de asientos, que es opcional (750 euros) y que, en realidad sólo es válida para niños y jóvenes de no mucha talla.
La forma cómo se pliegan los asientos de la segunda fila permite que se acceda a la tercera sin problemas y de forma sencilla. Pero no es tan sencillo manipular los asientos supletorios, ya que exige demasiadas operaciones, algunas de ellas algo engorrosas. Y además, la barra donde se enrolla la cortina que protege los equipajes no encuentra sitio con esa tercera fila desplegada.

En cuanto al maletero, tiene una capacidad más que suficiente cuando se llevan los siete asientos desplegados, y sin los asientos de la tercera fila resulta sobresaliente. Y no digamos con la segunda fila plegada; entonces cabe un mundo. Otra razón más para demostrar que es un monovolumen. El sistema de asientos es el mismo del Galaxy. Por cierto, con la opción de la tercera fila se elimina la rueda de repuesto a favor de un kit antipinchazos, un sistema a todas luces injustificable.
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La versión probada estaba equipada con el motor Duratorq de dos litros ampliamente conocido por ser utilizado en más modelos de la actual gama de productos de Ford. Es un propulsor equipado con los más modernos sistemas de inyección directa y de sobrealimentación, lo que se aprecia muy positivamente en su funcionamiento y en su rendimiento. Es suave, sin molestos ruidos y sin la menor vibración, por lo que su funcionamiento incide positivamente en el confort de marcha del coche. Pero también es potente, con un rendimiento muy satisfactorio asociado a un cambio manual de seis marchas bien estructurado en cuanto a desarrollos y relaciones entre marchas.

Este motor tiene un margen de utilización muy amplio y una buena capacidad para subir de vueltas para quienes son conscientes de que se trata de un diésel normal, no de una mecánica de competición. No se le puede pedir más debido a que el coche, cargado, excede ampliamente de los 1.700 kilos. Permite obtener unas elevadas velocidades de crucero sin que su funcionamiento experimente cambios y acelerar en tiempos más que satisfactorios. Y todo ello lo hace con un consumo muy reducido en marcha normal y ajustado aunque se pise el acelerador en demasía y se utilice mucho el cambio.
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La puesta a punto del chasis del S-Max es extraordinaria, y la responsable de que el coche tenga un comportamiento magnífico; en nada parecido al de un monovolumen tan grande como él. Los técnicos de Ford han logrado que la suspensión tenga la dureza justa para que el equilibrio entre estabilidad y confort sea perfecto, pero además han logrado que el tren delantero mantenga siempre una trayectoria muy definida bien acompañado por una dirección con la asistencia justa. Por otro lado, el comportamiento del coche resulta siempre seguro y neutro, ya que es casi imposible hacer que el tren trasero cause problemas. Y aunque el coche tenga su peso, que lo tiene, los frenos no muestran el menor problema para pararlo ni experimentan fatiga alguna.

Todo lo que pueda decir del comportamiento es bueno, pero también hay que señalar que una vez más Ford deja el control de estabilidad fuera de la dotación de seguridad del coche. Es una opción de 650 euros que bien podría hacerse obviado, ya que siempre es bueno que esté en el coche aunque el usuario del mismo ni lo sepa ni lo aprecie. Y más aún en un coche como el S-Max, que tiene una cualidad más, la espléndida relación entre valor y precio. ¿Añadir esos 650 euros desequilibraría esa relación? Nos tememos que no.

Sin embargo, hablando de seguridad, la destinada a proteger a los pasajeros es muy completa, con airbags frontales, laterales, de cortina y hasta de rodilla para el conductor, además de reposacabezas activos y anclajes Isofix en los asientos laterales de la segunda fila.
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Un buen diseño hace milagros, y en el S-Max consigue que tenga una apariencia muy atractiva que enmascara las grandes dimensiones de la carrocería. Una apariencia dinámica que lo convierte en un monovolumen poco convencional. Pero lo que le hace válido para las familias dinámicas es su sobresaliente y seguro comportamiento, que no renuncia al confort de marcha aunque muestre una estabilidad excelente. Y además, ese comportamiento está acompañado, en la versión probada, por un motor de funcionamiento suave y rendimiento más que suficiente para mover el elevado peso del coche.

En el lado negativo hay que poner ciertas lagunas o ausencias que empañan un equipamiento de serie bastante completo, y también la identidad casi total que muestra el habitáculo con respecto al nuevo Galaxy, lo que crea una imagen de monovolumen que, a nuestro entender, le perjudica. Y hablando de interior –por cierto, de una cuidada calidad y una presentación esmerada–, la manipulación de los asientos no es precisamente de las mejores. No obstante, el coche es francamente interesante por la mayoría de sus características y por su precio, el más económico, sin duda alguna, de los de su clase.
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