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Sábado, 4 de febrero de 2012
Clasificado en Prueba de coche

FIAT BARCHETTA 1.8 16V // 22.760 €

Félix Cerezo  | Madrid Actualizado Lunes 08-03-2004, 13:25 h.

Placer en estado puro

La avalancha de tecnología alrededor de la seguridad y el confort está logrando, qué duda cabe, coches soberbios. A veces, a costa de que se pierdan sensaciones en la conducción, punto fuerte de este remozado descapotable, fácil de llevar y muy competitivo por su precio.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Y es que, ciertamente, pocos automóviles han expresado con tanta fidelidad el placer de la conducción como los roadster (pequeños biplazas descapotables), categoría en la que se encuadra el Barchetta. Lanzado en 1996, el esquema de construcción de este automóvil es relativamente simple (o heterodoxo) para lo que podrían considerar los puristas: plataforma basada en el Punto –un utilitario– y tracción en las ruedas delanteras. Ocurre que el resultado final, por más sencillos o comunes que sean los ingredientes, consigue que esas particularidades queden reducidas a prejuicios con escaso fundamento.
Que sea exponente de un concepto que nunca morirá (el de los coches, en esencia, divertidos) hace que la veteranía no le perjudique. Tampoco ninguno de sus rivales –siempre con techo de lona, la tradición manda– tiene una partida de nacimiento posterior. Es más, el Mazda MX-5, el automóvil que puso otra vez de moda los roadster en Europa, echó a rodar en 1989.
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Sensaciones de conducción. Muy buena relación entre precio
y equipamiento. Comportamiento. Rendimiento del motor
y tacto del cambio. Estética original y llamativa. Prestaciones.
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Tacto de los frenos. Suspensión dura. Pocas regulaciones de volante y asientos. Apenas hay huecos para objetos. Airbags laterales y controles de tracción y estabilidad no disponibles.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.747 centímetros cúbicos
DistribuciónDoble árbol de levas en cabeza, por correa dentada
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Potencia (CV/rpm.)130 caballos a 6.300 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)158 Nm a 4.300 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas delanteras
CambioManual de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente (McPherson)
Suspensión traseraIndependiente (McPherson)
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos macizos
DirecciónDe cremallera, asistida
Diámetro de giro (m.)10,5 metros
Neumáticos195/45 R 16
Llantas6 x 16

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.060 kilogramos
Depósito de combustible (litros)50 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)200 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.8,9 segundos
400 metros salida parada17,5 segundos
1.000 metros salida parada17,5 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)9,7 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)12,6 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)11,9 litros / 100 kms
Extraurbano (litros/100 km/h.)7,4 litros / 100 kms
Mixto (litros/100 km/h.)9,2 litros / 100 kms
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En la actual generación, los diseñadores optaron por cambiar el frontal, que estrena faros y toda la parte inferior, donde se ha colocado un gran faldón que alberga tomas de refrigeración de mayor tamaño. El impacto visual es más agresivo (también ayudan lo suyo las llantas de aleación de 16 pulgadas), aunque para algunos el retoque era innecesario, cuando no lo consideran excesivo.
Hecho ese matiz, hay que afirmar que pasan los años, pero se conserva el atractivo. Con sus líneas retro, el Barchetta llama poderosamente la atención, tanto al descubierto como con la capota puesta o con el techo rígido montado en la unidad probada y que resulta la mejor opción para esta época.
El acceso al interior no plantea problemas salvo para personas de gran corpulencia, ya que el asiento del conductor no tiene regulación en altura y la que lleva el volante tiene un recorrido insuficiente. Una vez instalados, desaparecen las críticas. Todo queda a mano y la postura, con el cuerpo muy tendido y cerca del suelo, es perfecta, de las que invitan a conducir más que a manejar. Sobresale el cambio: está donde se espera y tiene recorridos precisos y cortos.
La veteranía del conjunto sí se aprecia en detalles como la ausencia de guantera, los pocos huecos para objetos o el mínimo maletero. En cuanto a la presentación, los remates metálicos del cuadro de instrumentos y la consola le dan una aire más juvenil.
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El propulsor es el mismo de antes porque no hacía falta cambiarlo. De hecho, a diferencia de la mayoría de rivales, el Fiat tiene un solo motor que, por potencia, está a mitad de camino de lo que ofrecen aquéllos. En cualquier caso, hay caballos de sobra para divertirse y, aunque rinde claramente mejor en alta, la distribución variable evita que se muestre perezoso por abajo. En ello también influyen los acertados desarrollos del cambio, bien escalonados sin llegar a ser deportivos. Con unos más cerrados el nivel de ruido que llegaría al interior se haría realmente molesto. Bajo el esquema actual, el sonido que se percibe es justo el que se espera: alto, pero bien modulado.
También se elevaría el consumo por encima de un nivel que ahora, aún estando por encima del anunciado por la marca, es perfectamente aceptable.
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Simple –que no soso o torpe–, el Barchetta hace olvidar su sencillo planteamiento con una ventaja añadida. Para el automovilista medio y si se trata de ir rápido, es un coche más fácil de llevar que otro con propulsión trasera, siempre más complicado de recuperar en una situación límite.
En primer lugar, el modelo italiano goza de un magnífico reparto de pesos, al ir sentados al lado del eje posterior, y su rigidez estructural es alta a pesar de la configuración descapotable. Luego, esa base (con un bajo centro de gravedad) se ha puesto en contacto con el asfalto a través de unas eficaces pero duras suspensiones, y de un generoso conjunto llanta-neumático (este último, de perfil ultrabajo).
El resultado: respuesta rápida al volante, estabilidad a prueba de bomba y reacciones predecibles, con un eje trasero difícil de descolocar pero que, buscándolo, también ayuda. Es decir, todos contentos... si no fuera por el tacto de los frenos. En el recorrido inicial del pedal no hay respuesta, que luego llega de golpe.
En cuanto al confort, el cortavientos trasero (de serie) es básico para garantizar una cierta estanqueidad, acústica y frente al aire, cuando se superan los 120 kilómetros por hora.
La sencillez constructiva aporta un último beneficio, al aquilatar el precio sin que falte de nada (lleva hasta equipo de música con MP3), aunque no puede contar, ni como opción, con airbags laterales o controles de tracción y estabilidad.
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Puede que los más puristas no lo consideren un roadster auténtico, pero ni falta que hace. Bonito, bien equipado y planteado en el aspecto mecánico con la inteligencia que demuestran los buenos resultados, cumple con los requisitos que exige cualquier coche divertido siendo, además, fácil de conducir. El ajustado precio de venta hace aún más atractivo el conjunto y ayuda a olvidar lagunas que, a nuestro juicio, no son decisivas.
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