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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

CITROËN C4 PICASSO HDI 138 CMP EXCLUSIVE // 26.380 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Lunes 11-12-2006, 13:50 h.

Mejor, imposible

Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Salpicadero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Salpicadero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Interior Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Interior Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Interior Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Interior Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Maletero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Maletero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Maletero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
Maletero Citroën C4 Picasso HDi 138 CMP FAP Exclusive
La marca francesa nos ha sorprendido con un monovolumen compacto cuyo tamaño está justo en el límite más alto de su segmento, por lo que goza de una habitabilidad sobresaliente. Pero también lo ha hecho porque lo ha dotado de soluciones muy prácticas y de tecnologías de fácil utilización. Además, mover sus siete asientos es cosa de niños.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
No es un monovolumen que haya nacido para sustituir al ya existente, sino para convivir con él, y eso es otra cosa a su favor. No parte de la misma plataforma, sino que emplea la del modelo C4, y se ofrece sólo con siete asientos. De esta manera, es un complemento para el Citroën Picasso que llega para completar una gama de monovolúmenes en la que compite mejor con el C8, tanto por imagen como por habitabilidad y facilidad de conducción. Además, los responsables de la marca no han dejado nada al azar, lo han construido a conciencia, con un cuidado exquisito por los detalles y con una atención muy especial por ofrecer lo mejor de su tecnología al servicio del conductor.
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Excelente imagen y diseño específico, diferente y rompedor en su segmento. Visibilidad perfecta y luminosidad producida por la gran superficie acristalada que tiene la carrocería. Habitabilidad interior y flexibilidad de utilización de los siete asientos. Calidad de realización y equipamiento lleno de detalles. Buen comportamiento dinámico.
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Ausencia de rueda de repuesto. Asientos delanteros demasiado blandos y sin sujeción lateral a pesar de que su forma parece indicar lo contrario. Tacto mejorable de la dirección. Palanca de cambios situada de forma que induce al error en el momento de accionarla.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.997
Diámetro x carrera (mm.)85 x 88
Bloque/CulataFundición / aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en culata
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común y turbo de geometría variable con ‘intercooler’
Tipo de combustibleGasóleo
Refigeración/CompresiónLíquida / 17,6:1
Potencia (CV/rpm.)136 / 4.000
Par máximo (Nm/rpm.)270 / 2.000

Transmisión

TipoDelantera
CambioManual automatizado CMP de seis marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.8,1
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.14,9
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.21,6
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.29,3
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.37,5
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.47,9

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente tipo MacPherson con triángulo inferior
Estabilizadora
Suspensión traseraSemi-independiente por eje torsional
Frenos
DelanterosDiscos ventilados de 302 milímetros de diámetro
TraserosDiscos macizos de 268 milímetros de diámetro
AyudasABS con EBD. ESP con ASR, AFU y REF
DirecciónDe cremallera, con asistencia hidráulica
Diámetro de giro (m.)11,3
Número de vueltas de volante2,75
Neumáticos215/45 R 18 (215/50 R 17)
Llantas7J x 18 pulgadas

Carroceria

Nº de plazasSiete
Peso en vacío (kilos)1.620
Depósito de combustible (litros)60
Largo (mm.)4.590
Ancho (mm.)1.830
Alto (mm.)1.680
Vía delantera (mm.)1.505
Vía trasera (mm.)1.539
Distancia entre ejes2.728
Capacidad del maletero (litros)208/576/1.951

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)195
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)12,7
400 metros salida parada (seg.)18,7
1.000 metros salida parada (seg.)33,8
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)9,1
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (seg.)11,6
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (seg.)16,3
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)8,2
Extraurbano (litros/100 km)6,0
Mixto (litros/100 km)7,1
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Lo primero que llama la atención en el C4 Picasso es la gran superficie acristalada que tiene su carrocería, sobre todo si miramos el coche desde su parte frontal. El parabrisas no es normal, sino que crece hacia arriba 30 centímetros. Por otro lado, todos los montantes, en especial el delantero (A) son muy finos, lo que, unido a lo grandes que son las ventanillas laterales, crea la impresión de que el coche tiene más cristal que chapa. De hecho, en Citroën lo denominan Visiospace, y no les falta razón, porque desde todos los asientos, incluidos los de la tercera fila, se goza de una visibilidad perfecta hacia todos los lados.

Lo segundo que tenemos que destacar es la buena imagen general que inspira el coche. Su diseño es distinto al habitual en los monovolúmenes de su segmento. Es agraciado, moderno y equilibrado para una carrocería que se queda a un centímetro de los 4,60 metros. En su frontal se aprecian los rasgos que caracterizan a los últimos productos de la marca, el C4 y el C6, con unos grandes faros que entran de manera decidida en el capó delantero por su forma superior y que por la inferior lateral se unen al dibujo del “doble chevron” para darle continuidad. Una generosa entrada de aire en la parte inferior del parachoques y faros antiniebla situados en los extremos de esa parte baja del frontal consiguen rematar un diseño de gran presencia.

En el interior llaman la atención muchas cosas. La primera, la calidad de realización. La segunda, el cuidado por los detalles. La tercera, la amplitud. La cuarta, la flexibilidad de los asientos. La quinta, los detalles de equipamiento. La sexta, la cantidad de alojamientos, grandes y pequeños, para colocar objetos fuera de la vista. La séptima, las soluciones prácticas que atesora.

Pero vamos por partes. Cuando el conductor se acomoda en su asiento, por cierto, tan amplio como blando (es decir, incómodo y sin sujeción lateral aunque su diseño parece indicar lo contrario), lo primero que observa es cómo se ha diseñado el salpicadero, con instrumentación central como si fuera la consola central (ya que ésta, en realidad no existe) y un volante de núcleo central fijo (el mismo que en el C4) lleno de elementos acccionables (demasiados, quizás, desde el claxon –ubicado de forma poco accesible en la parte inferior– a los mandos del equipo de sonido y del control de crucero). Además, tiene ante sus ojos la palanca del cambio manual pilotado (exclusivo para la versión probada) y las levas de accionamiento del cambio en función manual, fijas en la columna de dirección. Y por si esto fuera poco, también tiene a mano unos parasoles que se deslizan hacia abajo para ocultar esos 30 centímetros extras de parabrisas cuando la luminosidad exterior lo aconseja y dos retrovisores, el habitual y uno pequeño para controlar el interior del coche.

Pero hemos hablado del cuidado por el detalle y conviene explicarlo. Hay huecos por todos lados, pero sobre todo en el salpicadero, con dos guanteras en su parte superior, un auténtico refrigerador de 5,4 litros en la zona que habitualmente ocupa la consola central y una gran guantera delante del acompañante. También los hay en el suelo, por cierto, plano hasta en la parte delantera por la ausencia de la habituales palancas del cambio y del freno de mano (que es eléctrico). Hay luces interiores en la parte inferior del salpicadero, en los paneles del techo y en los de las puertas (en éstos se encienden sólo cuando se acerca la mano). Hay mesitas en los respaldos de los asientos delanteros y la luneta trasera se abre de forma independiente del portón. Todo detalles, como el botón que acciona la altura del maletero, bajándola para permitir un mejor acceso de la carga, o la linterna situada en el lateral derecho del maletero, que se puede extraer y siempre está cargada.

Nos falta hablar de cómo son y de cómo se mueven los asientos. Ya hemos hablado de los delanteros, pero no de que los tres asientos de la segunda fila son independientes y tienen el mismo tamaño de banqueta (45 centímetros). Los dos de la tercera fila son pequeños, pero suponen un buen desahogo en caso de necesidad y se manipulan tirando de una simple cincha para desplegarlos u ocultarlos en el suelo dejando una superficie de carga plana en esa zona. No ocurre lo mismo con los de la segunda fila –también muy fáciles de manipular–, ya que no se esconden en el suelo, por lo que cuando se abaten dejan un escalón respecto a la amplia superficie de carga trasera (un mal menor, en todo caso). Sus respaldos son reclinables y se pliegan como las butacas de cine, es decir, que la banqueta sube hacia el respaldo para, mediante un desplazamiento longitudinal del conjunto del asiento, dejar acceso libre (muy amplio) a las plazas de la tercera fila; que cuando están desplegadas dejan un espacio suplementario para colocar objetos debajo de ellas.

Por cierto, para rematar este capítulo hay que resaltar que los pasajeros están perfectamente protegidos por airbags frontales, laterales, de cabeza y hasta de rodilla para el conductor, además de por cinturones de tres puntos de anclaje para los siete asientos, los de los de las dos primeras filas con pretensores y limitadores de fuerza.
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Hemos probado la versión más evolucionada de la gama del C4 Picasso, la que responde al acabado Exclusive y está equipada con el motor turbodiésel más potente asociado a un cambio manual pilotado de seis marchas. Y la verdad es que nos ha convencido por el funcionamiento de su mecánica y por su rendimiento.

Se trata de un moderno motor de dos litros, con la consabida inyección directa de última generación con turbo de geometría variable, que no sólo destaca por sus elevados valores de potencia y par, sino por cómo funciona: en silencio, y sin vibración alguna. Es una mecánica que empieza a responder desde las 1.500 revoluciones y que termina de hacerlo por encima de las 4.000, lo que supone un amplio margen de utilización. Es progresiva aunque no explosiva, lo que se pone de manifiesto al analizar sus prestaciones, dignas en aceleración y recuperación pero no brillantes; aunque tampoco es un vehículo con veleidades deportivas, sino todo lo contrario.

El cambio manual pilotado es un excelente complemento por las posibilidades que ofrece: conducir con las mismas sensaciones que un manual convencional y contar con la comodidad de la función totalmente automática en utilización en ciudad. Eso sí, hay un pero, que es la ubicación de la palanca. En teoría es la mejor, al estar situada detrás del volante, muy a la mano del conductor, pero en la práctica lleva a la confusión, por lo que muchas veces, en lugar de accionarla se pone en marcha el limpiaparabrisas. La función manual se efectúa, de forma rápida, mediante las levas ya comentadas. La de la izquierda para bajar marchas y la de la derecha para subirlas. Es un cambio que, no obstante, conviene a la mecánica, ya que sus desarrollos están muy bien escogidos, por lo que ayuda a que ésta no consuma demasiado combustible.

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Es un monovolumen, y por lo tanto uno piensa que tendrá un comportamiento más bien normal, sin brillantez, pero se equivoca, ya que el C4 Picasso se conduce con unas maneras sorprendentes, más aún si tenemos en cuenta que esta versión incluye de serie suspensión neumática en el eje trasero para que la carrocería siempre mantenga la horizontalidad, lo que cuando el coche está descargado da lugar a ciertos rebotes secos de ese eje.

No obstante eso, hay que decir que muestra un aplomo sorprendente, que frena muy bien, que no muestra una definida tendencia a irse de frente en las curvas, que resulta bastante ágil en las zonas viradas, en las que logra un ritmo más que convincente, y que en las zonas rápidas se mueve con seguridad y con rapidez.

Lo que menos nos ha gustado del coche es el tacto de la dirección, queremos decir el poco tacto que tiene este elemento, que no para de moverse en ningún momento. Esto crea una falsa impresión de falta de seguridad que en la práctica no existe y que no afecta para nada en la conducción del coche, pero que molesta, y mucho, hasta que uno se acostumbra.

Por último, y asociado al comportamiento y a la conducción del coche hay que hablar de las tecnologías que tiene a su disposición, todas ellas muy prácticas y fáciles de utilizar. Nos referimos al sistema que avisa al conductor de un intempestivo cambio de carril, al que le ayuda a aparcar en batería dándole información del espacio disponible para hacerlo y al que le ayuda a arrancar en pendiente. Aparte de ellos, hay que recordar que el coche cuenta con una abanico de ayudas electrónicas a la conducción de serie, compuesto por el consabido ABS con distribución de frenada y por el programa de control de estabilidad con ayuda a la frenada de emergencia y control de tracción.
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Ya lo decimos en el título de la prueba. Mejor es casi imposible, salvo que fuera más barato. No lo es, pero vale lo que cuesta, no cabe la menor duda, y lo vale por todo lo que les hemos contado. Por imagen merece la pena, por diseño llama la atención, por presentación y calidad de realización no tiene que envidiar a nadie, y lo mismo sucede por la configuración y modularidad de sus siete asientos. Es un coche amplio y cómodo, lleno de detalles de equipamiento, idóneo para la familia por la cantidad de huecos para guardar todos los objetos que éstas acarrean sin que estorben en el habitáculo.

Y por mecánica también merece la pena aunque las prestaciones no sean su punto más fuerte. Que tiene defectos, pues claro, como todos los coches, pero en su caso son más bien detalles mejorables, como el de la dirección o el de la ausencia de rueda de repuesto, o simples sensaciones, como la de los asientos delanteros blandos (habrá personas a las que les gusten así) o la de la palanquita del cambio que induce a error. Pero en ningún caso son temas que afecten en la conducción y en la seguridad de un coche que se comporta, en el apartado dinámico, con soltura y aplomo.
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