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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

CHRYSLER CROSSFIRE // 46.615 €

Sergio Piccione  | Madrid Actualizado Lunes 15-12-2003, 17:56 h.

Equilibrio entre tradición y nuevas tecnologías

Chrysler ha sido tradicionalmente el más deportivo de los tres fabricantes estadounidenses. Una imagen que en los últimos años ha querido recuperar con el espectacular y aparatoso Viper y, ahora, con este nuevo coupé fabricado en Europa, mucho más refinado.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
En lo que al estilo se refiere, el nuevo coupé Crossfire es el escaparate del nuevo diseño de Chrysler, más sobrio que el que exhibían hasta ahora los coches de la marca. Destacan en él la parrilla delantera, presidida por el logotipo alado de la marca, y las tres ranuras que marcan cada una de las dos mitades del capó delantero, que se han repetido en algunos prototipos de futuros modelos de la marca.
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Prestaciones interesantes. Buen rendimiento del conjunto motor y caja de cambios. Consumo aceptable en todo momento. Asientos confortables. Capacidad del maletero.
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La dirección resulta más desmultiplicada de lo que sería deseable. Al maletero le falta una persiana que oculte los equipajes. Climatizador automático no disponible.
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Motor

SituaciónDelantero longitudinal
Nº CilindrosSeis cilindros en V
Cilindrada (c.c.)3.199 centímetros cúbicos
Distribución18 válvulas. Un árbol de levas por cada culata
AlimentaciónInyección electrónica multipunto
Potencia (CV/rpm.)218 caballos a 5.700 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)310 Nm a 3.000 rpm.

Transmisión

TipoTracción en las ruedas traseras
CambioAutomática de cinco marchas con programa secuencial

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente
Frenos
DelanterosDiscos ventilados
TraserosDiscos
DirecciónDe circulación de bolas, asistida
Diámetro de giro (m.)10,3 metros
Neumáticos225/40 ZR 18 (d) / 225/35 ZR 19 (t)
Llantas7,5 x 18 / 9 x 19

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.399 kilogramos
Depósito de combustible (litros)60 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)242 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.6,5 segundos
400 metros salida parada15,5 segundos
1.000 metros salida parada28,2 segundos
Recuperación de 80 a 120 en Dª (km/h.)7,1 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)14,8 litros / 100 kms.
Extraurbano (litros/100 km/h.)8,8 litros / 100 kms.
Mixto (litros/100 km/h.)12,4 litros / 100 kms.
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Es compacto en sus medidas pues es más corto que un Renault Mégane o un Volkswagen Golf. Su habitabilidad se ha reducido a sólo dos plazas, sin falsos asientos posteriores. Esto le permite ofrecer un maletero de generoso tamaño, aunque para el cubicaje que ofrece, el fabricante mencione –muy honestamente– una cifra bastante reducida. La realidad es que en él se pueden meter por encima de los 300 litros de equipajes, cuando oficialmente se anuncian tan sólo 215 litros. El único problema que presenta este maletero es que su boca de carga es relativamente estrecha, lo que complica –aunque no imposibilita– la carga de maletas grandes o duras que, sin embargo, caben.
Una vez cerrado el portón, los equipajes quedan a la vista, echándose entonces en falta una persiana que los oculte. En cambio, hay que aplaudir que hayan colocado bolsas portaobjetos en la pared que separa el maletero del habitáculo, para guardar en ellas mapas, documentos y objetos similares. En lo que se refiere a los pasajeros, su accesibilidad sólo se ve dificultada por la poca altura del vehículo, como ocurre en todos los coupé. En particular cuando se sube a él desde una acera. Sin embargo, el hueco de las puertas es amplio.
Los asientos son muy confortables. Sus formas son anatómicas y sujetan bien a los ocupantes. De serie, van tapizados en piel, en una atractiva combinación de colores. Como esa piel puede resultar fría en invierno, los asientos han sido dotados de calentadores.
El equipamiento debe ser considerado como completo aunque hay cosas que faltan que, sin ser fundamentales, se espera encontrar en coches que, como éste, rozan los 48.000 euros (los ocho millones de las antiguas pesetas). Por ejemplo, un climatizador automático y el encendido automático de las luces. En cambio, hay que señalar que el acabado es impecable.
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No lleva un motor superdeportivo, pero cumple con los objetivos que el fabricante se había marcado para este coche. Tiene una potencia suficiente, recupera muy bien y sus consumos no son exagerados si se tiene en cuenta la alta cilindrada. Responsable en buena parte de esta positiva evaluación del conjunto mecánico es la buena adaptación del cambio automático de cinco marchas. Hace más agradable que el manual de seis marchas la conducción en ciudad y, además, su programa manual secuencial permite apoyarse en el motor, seleccionando la marcha que se considere más adecuada para negociar la curva, en el momento que se desee hacer una conducción deportiva en carreteras de montaña. Por otra parte, el funcionamiento de este motor es muy fino, sin vibraciones. La insonorización también está bien conseguida. Se deja escuchar en aceleraciones, con una sonoridad relativamente aguda, nunca desagradable.
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Es realmente deportivo. La suspensión firme, aunque no completamente incómodo, le hace responder con viveza a los requerimientos de una dirección que debería ser algo más directa (necesita algo más de tres vueltas de volante para ir de extremo a extremo) para que se pueda decir de ella que está perfectamente adaptada al coche.
Es un automóvil en el que, además, los controles de tracción y de estabilidad están tarados de forma que no actúen de forma inmediata, dejando que el conductor sienta la llegada de la potencia a las ruedas, que haya un cierto deslizamiento en las aceleraciones a la salida de curva. El Crossfire, por tanto, requiere un poco más de atención que otros competidores de reciente aparición para ser conducido en forma deportiva.
En una conducción normal, resulta, en cambio de una gran docilidad por su buena insonorización y unos asientos que palian la dureza de la suspensión.
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Muy bien presentado y acabado, es un coche de figura más atractiva que la de muchos de sus competidores. Su comportamiento ha sido previsto para que aporte las sensaciones de los coches deportivos clásicos, aunque a partir de un cierto momento aparezca la ‘red’ de los controles de estabilidad. El motor, aunque da la potencia prometida y ofrece buenas prestaciones, se adapta bien a un uso tranquilo.
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