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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

CADILLAC CTS 3.2 V6 AUTOMATICO

Sergio Piccione  | Madrid Actualizado Viernes 16-05-2003, 11:08 h.

Marcado por el lujo y la deportividad

¿Un Cadillac con tracción en las ruedas traseras? Una aberración, pensarán los puristas de la marca estadounidense, pero algo lógico si se tiene en cuenta que el CTS es un coche de vocación europea, con contenido de lujo, pero con cualidades de berlina deportiva.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Utilizar el circuito alemán de Nürburgring para desarrollar y poner a punto el chasis de cualquier coche es una garantía de éxito, y eso es lo que ha pasado con el Cadillac CTS, cuyas pruebas en el histórico trazado han durado tres años.
La marca de lujo de General Motors quería algo más que un sustituto del híbrido Catera, pues no era más que un Omega con ciertos toques al gusto norteamericano. Quería un vehículo capaz de luchar con los coches europeos de su categoría, representada —a decir de los responsables de Cadillac— por el BMW Serie 5. Y para ello debía tener unas características no habituales en los modelos de la marca: tracción en las ruedas traseras, motor potente y chasis con ciertas cualidades deportivas. Un automóvil, en definitiva, más dinámico y con un diseño que gustase al cliente europeo. Y se puede decir que lo ha logrado casi al cien por cien.
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Excelente puesta a punto del chasis, con un perfecto equilibrio entre estabilidad y confort. Rendimiento del motor y del cambio. Prestaciones. Equipamiento de serie. Precio ajustado.
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Consumo elevado y poca autonomía. Reposabezas central trasero. Retraso en el encendido de las luces automáticas. Rápida entrada de los controles de tracción y estabilidad.
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Motor

Situacióndelantero longitudinal
Nº Cilindrosseis cilindros en V
Cilindrada (c.c.)3.175 centímetros cúbicos
Nº de válvulas por cilindrocuatro
Distribución24 válvulas. Cuatro árboles de levas movidos por correa
Alimentacióninyección electrónica secuencial
Tipo de combustiblegasolina
Potencia (CV/rpm.)218/6.000
Par máximo (Nm/rpm.)300,8/3.400

Transmisión

Tipotracción en las ruedas trasera
Cambioautomática de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraindependiente
Suspensión traseraindependiente multibrazo
Frenosdiscos ventilados en las cuatro ruedas
Direcciónde cremallera, con asistencia variable
Diámetro de giro (m.)11,8
Neumáticos225/50 VR 17
Llantas7 x 17 pulgadas

Carroceria

Tipoberlina
Nº de plazas5
Peso en vacío (kilos)1.728
Depósito de combustible (litros)68,1

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)230
Aceleración de 0 a 100 Km/h.8,2
400 metros salida parada16,9
1.000 metros salida parada29,4
Recuperación de 80 a 120 en Dª (km/h.)6,8
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)16,9
Extraurbano (litros/100 km/h.)11,3
Mixto (litros/100 km/h.)14,1
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Decimos casi, porque su diseño no oculta su procedencia, a pesar de atraer las miradas de la gente. Es un vehículo imponente en su conjunto, con una carrocería dibujada con esmero, que reproduce con precisión las medidas de su competidor alemán. Es sólo cinco centímetros más largo, pero sus formas angulosas le hacen parecer mucho más grande.

Es característica la forma de uve del frontal, que contiene la calandra tradicional de Cadillac, aunque estilizada, y unos faros de cristal transparente —tallados en la chapa— que se prolongan hacia el lateral de la carrocería. Para gozar de mayor deportividad adopta un paragolpes envolvente, en el que se ubican los intermitentes y los faros auxiliares, y unos abultados pasos de rueda.

Una línea de cintura ascendente define el lateral y crea una equilibrada imagen La zaga repite el estilo del frontal: forma de uve y grupos ópticos (en este caso, verticales), que también se prolongan hacia los laterales. Muy del gusto americano es la zona de la matrícula, presidida por una prominente tercera luz de freno.

El interior es amplio y tiene una presentación atractiva, aunque, una vez más, se nota su procedencia. La calidad no ofrece dudas y el equipamiento es espléndido. Aunque el espacio en el habitáculo es sobresaliente, en la zona trasera viajan más cómodos dos que tres pasajeros y el maletero es muy pequeño, impropio de un coche de su tamaño.
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El motor V6 de 3,2 litros que equipa el CTS no merece más que elogios en lo que a suavidad de funcionamiento y rendimiento se refiere, bien asistido por un cambio automático de cinco marchas —sin modo secuencial, pero con tres programas (normal, snow y sport)— de accionamiento sencillo desde una corta palanca y de funcionamiento exquisito.

De todos modos, no hay que pasar por alto el hecho de que, aunque permite obtener muy buenas prestaciones a un coche de casi 1.800 kilos, lo hace con un consumo de combustible demasiado alto para un V6.
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La imagen del CTS, por robusta y dinámica que sea, no indica cómo es en realidad analizado desde un punto de vista dinámico. Y esa es, en realidad, la gran sorpresa que encierra, su razón de ser.

Las pruebas efectuadas en Nürburgring han dado como resultado un chasis inigualable, con un esquema de suspensiones perfectamente definido, capaz de permitir que el coche tenga el mejor equilibrio entre estabilidad y confort a pesar de que su tarado sea más duro de lo normal.

Todo está en su sitio y todo funciona a la perfección. Así, la dirección es perfecta por asistencia, tacto y precisión, lo que produce siempre la mejor trayectoria, y los frenos son resistentes en cualquier solicitación. Las suspensiones absorben cualquier irregularidad, y su tarado impide balanceos de carrocería.

El CTS lleva, de serie, control de tracción desconectable y puede incluir el control de estabilidad StabiliTraK. Éste forma parte de un paquete opcional que incluye asientos de cuero, detalles de madera para el habitáculo, faros de xenón con lavafaros y llantas de aleación de 17 pulgadas. A pesar de su coste, merece la pena y no hace que el coche pierda competitividad respecto a sus rivales.
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El CTS sorprende por su comportamiento más que por otra cosa. Tiene un diseño atractivo, un motor de buen rendimiento y un completo equipamiento, pero nada hace sombra al chasis, cuya puesta a punto es inmejorable. También hay que citar que su precio, sobre todo comparado con el del BMW 530i —su principal rival—, es muy ajustado. Sólamente defrauda el consumo.
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