Contenidos de motor por
Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

BMW Z4 2.5

Sergio Piccione  | Madrid Actualizado Lunes 30-06-2003, 20:30 h.

Técnica alemana con cierta voluptuosidad italiana

Heredero del Z3, su fabricación, que también se efectúa en la planta que la marca tiene en la localidad estadounidense de Spartanburg (Carolina del Sur), se inició en el otoño pasado pero su comercialización en Europa se ha hecho esperar, acertadamente, hasta la primavera.
Publicidad
Carroceria
Mecanica
Conclusion
El Z4 supone una renovación total respecto al Z3, su antecesor. Es un coche totalmente nuevo al que BMW ha aplicado la experiencia acumulada con aquél, lejano a la perfección en el momento de su lanzamiento. Por otro lado, es un paso más en la extensión a toda la gama del estilo que Chris Bangle, responsable de diseño de la marca, está imponiendo en la nueva generación de modelos.
>>
Chasis de gran rigidez que asegura un comportamiento excelente. Completa dotación de serie. Maletero amplio para
un roadster. Protección del aire, sin capota, para los ocupantes.
>>
Capota textil que resulta ruidosa a partir de cierta velocidad. Cubrecapota, también textil, muy sensible a la suciedad cuando está abierta. Detalles de presentación mejorables.
>>

>>

Motor

Situacióndelantero longitudinal
Nº Cilindrosseis en línea
Cilindrada (c.c.)2.494
Nº de válvulas por cilindrocuatro
Distribucióndos árboles de levas en culata
Alimentacióninyección electrónica multipunto Siemens
Tipo de combustiblegasolina
Potencia (CV/rpm.)192 / 6.000
Par máximo (Nm/rpm.)245 / 3.500

Transmisión

Tipotracción en las ruedas traseras
Cambiomanual, de cinco marchas

Bastidor

Suspensión delanteraindependiente
Suspensión traseraindependiente
Frenosdiscos ventilados en las cuatro ruedas
Direcciónde cremallera, asistuda
Diámetro de giro (m.)9,8
Número de vueltas de volante3,1
Neumáticos225/59 VR 16
Llantas7J x 16

Carroceria

Tipo
Nº de plazasdos
Peso en vacío (kilos)1.335
Depósito de combustible (litros)55

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)188,6 (203,2 cerrado)
Aceleración de 0 a 100 Km/h.8,9
400 metros salida parada17,3
1.000 metros salida parada31,9
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)8,9
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)12,1
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)14,8
Extraurbano (litros/100 km/h.)8,9
Mixto (litros/100 km/h.)12,4
>>
El Z4 incorpora las líneas redondeadas que siempre han caracterizado los trabajos del diseñador norteamericano. Menos afilado en la forma que su antecesor, se desproporciona un poco en su parte delantera, con un capó que resulta, al menos visualmente, mucho más largo con respecto a la parte posterior que en el Z3. En los laterales han desaparecido las branquias en favor de unos perfiles aerodinámicos, mientras que la zaga es truncada.
En líneas generales, su diseño ha dejado de tener la sobriedad alemana para adquirir un aspecto más voluptuosamente latino.

En particular, su lateral y su parte posterior –con esa coda trunca (definición en italiano de esa parte posterior cortada) y grupos ópticos básicamente redondeados– no dejan de recordar a soluciones estéticas de modelos famosos de Ferrari y de otras marcas italianas.

El estilo de los interiores también supone un cambio radical. La sobriedad tecnológica de que hacía gala el Z3 ha dejado paso a una simplicidad con pretensiones que desmerece un poco. Si el diseño exterior, aunque no acabe de gustar a los más puristas fans de los deportivos de BMW, hay que reconocer que tiene atractivo, este interior no está a su altura.

No tanto por la simplicidad que hemos mencionado, sino por la incoherencia estética que supone el recubrimiento central del salpicadero con una plancha de madera simulada. Tampoco están a la altura de lo que se espera de un BMW los tiradores y el plafón de la pantalla del ordenador, en un plástico que simula ser titanio.

El resto, en cambio, es impecable. Los asientos, tapizados en piel (opcional) en la unidad probada, son francamente buenos. El del conductor se regula de forma eléctrica, lo que permite hallar con facilidad una buena posición al volante, con el cambio de marchas a mano, la instrumentación visible y los mandos accesibles.

Y entre ellos los de la capota, que es completamente automática. BMW ha logrado homologar que hasta la apertura y el cierre del seguro de la misma sean automáticos. Esto compensa en buena parte que no se haya optado por una capota metálica al estilo de su competidor, el Mercedes SLK, u otros convertibles más económicos, como los Peugeot 206 y 307. Por tanto, la capota es de lona y va recubierta de un material textil del mismo color que la tapa que la cubre una vez plegada.

Por cierto, no resulta nada estético que esa tapa no cierre por completo el compartimento donde se aloja la capota, dejando un hueco abierto por cada lado entre los arcos de seguridad y la carrocería.

El maletero, con 240 litros de capacidad, es más amplio de lo que es habitual en estos vehículos y su volumen no depende de que la capota esté puesta o plegada.
>>
En esta versión básica, BMW ha optado por el ya conocido motor de 2,5 litros y 192 caballos que también utilizan versiones de las series 3 y 5.

La potencia es más que suficiente para cubrir todas las expectativas de un coche deportivo, tanto en aceleración como en velocidad punta.

El caja de cambios, manual de cinco marchas en la unidad probada (existe una excelente opción automática también de cinco marchas, por 2.478 euros más), es suave y precisa de manejo, pero larga en sus recorridos entre marcha y marcha.

En cuanto a los consumos, aunque tengan poca importancia en un coche de este tipo, hay que señalar que son muy contenidos, lo que permite una autonomía de más de 500 kilómetros aunque el depósito sea de 55 litros.
>>
En este aspecto está la mayor diferencia entre el Z3 y el Z4. Un chasis robustísimo, con gran resistencia a la torsión, hace que se comporte como si de la berlina más robusta se tratase. Esa rigidez repercute tanto en el comportamiento, muy bueno, como en el confort, pues ir sintiendo constantemente que el bastidor se retuerce no resulta nada agradable.

En lo que se refiere al comportamiento en sí, cuando se busca el límite aparece una tendencia a seguir recto a la entrada de las curvas mucho más segura que la que tienen otros coches de este tipo, con tracción en las ruedas traseras que derrapan del eje posterior, algo más difícil de controlar para conductores normales. Los frenos son excelentes, pero la dirección resulta blanda en exceso cuando se rueda por carretera.
>>
Las buenas prestaciones de su motor de 2,5 litros hacen olvidar los 40 caballos de más que alcanza la versión de tres litros. El coche es confortable tanto con la capota puesta como con ella plegada, y su comportamiento es impecable. El aspecto exterior es llamativo, en particular en sus perspectivas lateral y posterior.
En cuanto al equipamiento, es completo aunque hubiera sido deseable que la capota fuese metálica.
>>
Comparte esta información