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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

BMW 530d

Manuel Doménech  | Madrid Actualizado Martes 29-07-2003, 14:07 h.

Distinta forma, mejor fondo

La nueva Serie 5 del fabricante muniqués no pasa desapercibida por su diseño, pero casi es más importante lo que no se ve: la tecnología, la seguridad y la mecánica utilizadas en ella.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Si hay un modelo protagonista dentro de la renovada gama del Serie 5, éste es el 530d, dotado de una mecánica turbodiésel que quita el hipo y que, al mismo tiempo, mantiene las características de las versiones equipadas con motores de gasolina.
Como ellos, el 530d no logra la excelencia debido a pequeños detalles que afean su presentación interior y a un precio demasiado elevado si se tiene en cuenta que en su equipamiento de serie se echan en falta algunos elementos que es necesario pagar aparte.
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Rendimiento del motor por prestaciones y por consumo. Espléndido en comportamiento y en seguridad. Habitabilidad, sobre todo en las plazas traseras, y capacidad del maletero.
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Detalles de acabado y de equipamiento. Apoyabrazos central trasero por aspecto y utilidad. Plaza central trasera muy incómoda. Precio elevado y ciertas opciones no justificadas.
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Motor

SituaciónDelantero longitudinal
Nº CilindrosSeis cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)2.993 centímetros cúbicos
Nº de válvulas por cilindro24 válvulas
DistribuciónDoble árbol de levas en culata
AlimentaciónInyección directa diésel por conducto común y turbo
Potencia (CV/rpm.)218 caballos a 4.000 revoluciones por minuto
Par máximo (Nm/rpm.)500 Nm a 2.000 rpm

Transmisión

TipoTracción en las ruedas traseras
CambioManual de seis marchas

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente
Suspensión traseraIndependiente multibrazo
FrenosDiscos ventilados en las cuatro ruedas
DirecciónDe cremallera, con asistencia variable
Diámetro de giro (m.)10,44 metros
Número de vueltas de volante1,75 vueltas de volante
Neumáticos225/55 WR 16
Llantas7J x 16

Carroceria

Peso en vacío (kilos)1.670 kilos
Depósito de combustible (litros)70 litros

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)245 kilómetros por hora
Aceleración de 0 a 100 Km/h.8,2 segundos
400 metros salida parada16,6 segundos
1.000 metros salida parada28,3 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (km/h.)5,1 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (km/h.)6,9 segundos
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (km/h.)10,6 segundos
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km/h.)9,2 litros / 100 kms
Extraurbano (litros/100 km/h.)5,7 litros / 100 kms
Mixto (litros/100 km/h.)7,1 litros / 100 kms
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Es indudable que lo primero que llama la atención en este coche es su diseño, obra, como el del Serie 7 y el Z4, de Chris Bangle y muy cercano al de ellos en lo que a estilo se refiere. Al margen de gustos personales, hay que admitir que es muy original. Pero entrando en profundidad en el análisis del mismo, mientras el frontal refleja fuerza y dinamismo, el lateral y la parte trasera resultan pesados habida cuenta de lo marcadas que están todas las formas, de lo alta que es la línea de cintura (por lo que la superficie acristalada no es demasiado grande) y de la cantidad de chapa acumulada en una zaga en la que resaltan unos grupos ópticos rasgados siguiendo el estilo de los faros delanteros.
La presentación interior tampoco pasa desapercibida, y como la exterior también está sujeta a juicios de valor. De un primer vistazo satisface por diseño (tanto del salpicadero como de los asientos y de los paneles de las puertas) y calidad visual, pero entrando en el detalle se observan plásticos que no convencen, la ausencia casi total de huecos para colocar objetos y un reposabrazos central trasero –que también oficia de tercer reposacabezas– que no es de recibo ni por aspecto ni por utilidad (aunque incluya posavasos y un hueco portaobjetos con tapa).
Encontrar la mejor postura de conducción no es problema gracias a los asientos multirregulables de forma eléctrica y al reglaje en profundidad y en altura (también eléctrico) del volante. Lo malo es que se trata de una opción que vale 1.514 euros... Por forma, sujeción lateral y comodidad, los asientos (los de cuero también tienen un sobreprecio de 1.061 euros), aún sin el extra mencionado, no admiten críticas. Tampoco la merece, en general, el asiento de la parte trasera. Sin embargo, los dos pasajeros –el tercero es mejor que no exista por lo ya comentado del apoyabrazos– viajan demasiado hundidos. Eso sí, disponen de mucho espacio para las piernas y de altura suficiente hasta el techo.
Del maletero hay que destacar no sólo su capacidad, que es muy grande (520 litros), sino las formas que tiene, que son muy aprovechables, pero para que se extienda hacia el habitáculo hay que pagar los 660 euros que cuesta abatir el asiento trasero.
En su equipamiento se agradecen los sensores de faros y lluvia y un iDrive más intuitivo, pero se lamentan ciertas opciones como el cargador de seis discos compactos (551 euros), los airbags laterales traseros (440 euros) o algunas de las ya mencionadas.
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¡Vaya motor! Es de lo mejor que hemos probado, no sólo por potencia, ostensible tanto en las más bajas revoluciones como en las más altas, sino por sonoridad (casi inexistente), por ausencia total de vibraciones y por suavidad o brutalidad de funcionamiento; que se puede elegir a gusto del conductor. Esto se justifica por la forma en la que entra el turbo, de manera imperceptible si se quiere o con una fuerza desmesurada si se solicita. En el primer caso es una delicia, en el segundo, puede llegar a asustar.
Su rendimiento sin tacha hace posible el logro de unas prestaciones extraordinarias, sobre todo en el capítulo de las recuperaciones, debido a la facilidad que acredita para subir de vueltas –tiene un par motor de nada menos que 500 Nm– muy bien apoyado por un cambio de marchas manual excelente por desarrollos y escalonamiento entre cada una de sus seis marchas. Lo más curioso es que sus consumos, a pesar de las características apuntadas, se pueden considerar como ridículos independientemente del tipo de conducción que se haga.
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Agilidad y ligereza son las dos cualidades dinámicas de este coche, en cuya construcción se ha empleado con profusión el aluminio, sobre todo en la del subchasis delantero. Esto permite que el comportamiento sea tan ágil como el de un coche deportivo. También contribuye a conseguirlo una dirección muy rápida y precisa y unos frenos que resisten cualquier solicitación.
Muy bueno el compromiso entre estabilidad y confort de marcha, y mejor aún la seguridad que proporcionan las ayudas electrónicas a la conducción. De otro modo, dado que manifiesta, más que cualquier otro BMW, su condición de propulsión trasera, en utilización rápida en zona de curvas llegaría a ser difícil de conducir y comprometería en gran medida el confort de los pasajeros.
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Un diseño diferente, una mecánica sobresaliente, un comportamiento sin tacha y un interior caracterizado por tener una habitabilidad superior a la de muchos coches de su categoría marcan a este 530d. Sin embargo, tampoco es ajeno a las críticas: precio elevado, demasiadas opciones no justificadas y detalles de acabado y de equipamiento incomprensibles.
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