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Martes, 22 de mayo de 2012
Clasificado en Prueba de coche

AUDI TT 2.0 TFSI // 35.280 EUROS

MANUEL DOMÉNECH  | MADRID Actualizado Jueves 28-12-2006, 21:41 h.

Menos original, más completo

Audi TT 2.0 TFSI
Audi TT 2.0 TFSI
Audi TT 2.0 TFSI
Audi TT 2.0 TFSI
Audi TT 2.0 TFSI
Salpicadero Audi TT 2.0 TFSI
Interior Audi TT 2.0 TFSI
Interior Audi TT 2.0 TFSI
Maletero Audi TT 2.0 TFSI
Maletero Audi TT 2.0 TFSI
Maletero Audi TT 2.0 TFSI
La marca de Ingolstadt ha realizado una segunda generación de su coupé TT con un esmero irreprochable. Si lo comparamos con el TT primitivo de 1998 puede parecer menos original; y en realidad lo es, ya que su silueta no mantiene la pronunciada forma oval del habitáculo, sino una tendida forma en descenso que pone mejor de relieve su carácter coupé, aunque no llame tanto la atención. Pero por lo demás es un producto más “redondo”, más completo, mejor definido en todos sus aspectos.
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Carroceria
Mecanica
Conclusion
Audi ha mejorado en la segunda entrega de su coupé TT todo lo que era preciso mejorar, y también ha modificado su diseño exterior e interior para integrarlo más en su actual gama de productos. Es un diseño, el exterior, más tranquilo, menos atrayente, más maduro; nos atrevemos a decir que mejor, aunque esta no sea más que una apreciación subjetiva. Y es mucho más confortable y ergonómico en el interior, que presenta una excelente calidad de realización en todos los elementos que lo componen. Además, con este segundo TT se ha evolucionado mucho en lo que a la mecánica se refiere, con un motor básico de 200 caballos de potencia, el que anima al coche que hemos probado, que tiene un rendimiento espléndido.
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Una excelente imagen que se desprende de un diseño más acorde con la actual estética del resto de la gama Audi. Un comportamiento dinámico en el que destacan la agilidad de reacciones y la potencia con la que actúan los frenos. Una mecánica muy probada cuyo rendimiento depara al coche unas prestaciones de deportivo. Una calidad de realización del habitáculo que visualmente resulta superior a la del anterior TT.
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Las plazas traseras siguen siendo de adorno, como en el primitivo TT. El confort de marcha no es el fuerte del coche debido a las características del chasis, con una suspensión demasiado enérgica y una dirección con una asistencia eléctrica demasiado sensible.
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Motor

SituaciónDelantero transversal
Nº CilindrosCuatro cilindros en línea
Cilindrada (c.c.)1.984
Diámetro x carrera (mm.)82,5 x 92,8
Bloque/CulataAleación / aleación
Nº de válvulas por cilindroCuatro
DistribuciónDos árboles de levas en culata
AlimentaciónInyección directa y turbocompresor con ‘intercooler’
Tipo de combustibleGasolina
Refigeración/CompresiónLíquida / 10,3:1
Potencia (CV/rpm.)200 / 5.100
Par máximo (Nm/rpm.)280 / 1.800-5.000

Transmisión

TipoDelantera
CambioManual de seis marchas
Relaciones de cambio
Km/h en 1ª a 1.000 rpm.9,0
Km/h en 2ª a 1.000 rpm.14,5
Km/h en 3ª a 1.000 rpm.20,7
Km/h en 4ª a 1.000 rpm.26,4
Km/h en 5ª a 1.000 rpm.32,5
Km/h en 6ª a 1.000 rpm.39,8

Bastidor

Suspensión delanteraIndependiente tipo MacPherson
Estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente por paralelogramo deformable
DelanterosDiscos ventilados de 312 milímetros de diámetro
TraserosDiscos macizos de 286 milímetros de diámetro
AyudasABS con EBV. ESP con ASR
DirecciónDe cremallera, con asistencia eléctrica
Diámetro de giro (m.)11,0
Número de vueltas de volante2,4
Neumáticos225/55 R 16
Llantas7,5J x 16 pulgadas

Carroceria

Nº de plazas2+2
Peso en vacío (kilos)1.335
Depósito de combustible (litros)55
Largo (mm.)4.178
Ancho (mm.)1.842
Alto (mm.)1.352
Vía delantera (mm.)1.572
Vía trasera (mm.)1.558
Distancia entre ejes2.468
Capacidad del maletero (litros)290/700

Prestaciones

Velocidad máxima (km/h.)240
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.)6,7
400 metros salida parada (seg.)15,2
1.000 metros salida parada (seg.)27,8
Recuperación de 80 a 120 en 4ª (seg.)5,1
Recuperación de 80 a 120 en 5ª (seg.)6,3
Recuperación de 80 a 120 en 6ª (seg.)8,0
CONSUMOS
Urbano (litros/100 km)9,8
Extraurbano (litros/100 km)6,6
Mixto (litros/100 km)8,2
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La plataforma del nuevo TT es nueva, y sobre ella los diseñadores de la marca han dibujado una carrocería, con resabios del prototipo Nuvolari, de casi 14 centímetros más de longitud y cerca de ocho centímetros más de anchura. Estas nuevas dimensiones, combinadas con una altura de 1,35 metros, han permitido que el coche haya perdido la estética de círculos y cúpulas del modelo original en favor de unas líneas más tendidas, más estilizadas.

El frontal muestra el concepto actual de Audi, agresivo y potente, con una parte inferior de mayor tamaño que la superior, lo que crea una imagen más personal que la habitual en los modelos que la marca tiene ahora en el mercado. La silueta lateral, con mucha chapa y poco cristal, es decir, con una línea de cintura bastante alta, está marcada por la forma de un techo que se desliza hacia atrás descendiendo suavemente para dar lugar a una estética plenamente coupé; no como en el primer TT, en el que se vislumbraba un pequeño tercer volumen. La zaga, sin embargo. Muestra un estilo limpio y sencillo, de formas muy suaves y un evidente atractivo. Sólo los pasos de rueda, redondeados y muy marcados, rompen la tranquilidad estética de esa zona; mientras que contribuyen a dotar de una mayor potencia al frontal.

Lo primero que llama la atención en el interior es una mayor sensación de amplitud que en el anterior TT debido a la mayor anchura del coche. Al entrar en él uno no siente el menor agobio a pesar de la poca superficie acristalada, y además tiene a su disposición unos asientos cómodos, amplios y envolventes de acertadísimo diseño. La ergonomía, la sencillez, la elegancia y la calidad de realización y de materiales empleados dan idea de cómo se ha hecho el coche. Todo cae a la mano, no sobra ni falta nada para que conductor y pasajero estén a sus anchas en un coche que, por definición, es más deportivo que el TT de 1998.

Sin embargo, lo que no ha cambiado es el espacio trasero. Los asientos allí dispuestos son tan de adorno como en el primer modelo, ya que apenas pueden acoger niños siempre que estos no se acerquen al metro cincuenta de estatura, y no para efectuar trayectos largos. A pesar de esto, el acceso a esas diminutas plazas ha mejorado de forma ostensible. Lo que sí ha evolucionado es el maletero, que ha ganado 20 litros para alcanzar los 290 litros con los asientos traseros desplegados. Con ellos abatidos, la superficie de carga llega hasta los 700 litros, lo que permite viajar con tranquilidad a las dos personas que habitualmente lo harán en él. Por cierto, la tapa del maletero está unida al portón, de manera que al abrir éste, la tapa se abre con él.
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Audi ha sabido sacar la quintaesencia a un motor ya utilizado, y de forma brillante, por otros vehículos del grupo como el Seat León, el Skoda Octavia y el Volkswagen Golf. Su rendimiento en el TT es mejor que en cualquiera de ellos debido al empleo de materiales ligeros, como el aluminio, en su construcción, lo que permite que su peso sea más liviano que en ellos.

De modernísimo desarrollo, con inyección directa de combustible y distribución variable, este motor de dos litros funciona como la seda, con un turbo que entra en acción con fuerza pero de forma casi imperceptible y con un sonido que evidencia la vocación deportiva del coche. Bien asistido por un cambio manual de cinco marchas de desarrollos más bien cortos y saltos entre marchas muy bien definidos, el motor dispone de un buen margen de utilización y lo hace con un rendimiento espléndido, capaz de procurar al coche unas prestaciones excelentes. Destaca la gran capacidad de recuperación que tiene en las marchas más largas, con lo que efectuar adelantamiento con él es un ejercicio muy interesante.

A pesar de lo rápido que puede llegar a ser, este TT no se muestra especialmente glotón cuando se utiliza respetando las limitaciones en carretera. Sólo en zonas muy viradas de montaña, y practicando una conducción muy deportiva, se dispara, aunque no hemos podido llegar a un promedio de consumo superior a los 10 litros cada 100 kilómetros; lo que no está nada mal.
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El nuevo TT es, en efecto, más deportivo que el anterior en esta versión básica. La puesta a punto del chasis se he efectuado para conseguirlo, aunque eso lleve consigo una clara pérdida de confort de marcha, tanto con la suspensión en posición “normal” como en la “sport”. En ambos casos se muestra fuerte y enérgica, lo que se traduce en poca absorción de las irregularidades, que se transmiten sin excepción a los pasajeros. A pesar de ello calificamos su comportamiento con notable alto porque como coche deportivo que en efecto es, el chasis con que ha sido dotado es el que necesita.

Por eso se le ha dotado de un sistema de frenado con una potencia inusitada, que no muestra fatiga ni en la conducción deportiva que el coche pide. Sin embargo, la dirección tiene una asistencia eléctrica demasiado sensible para nuestro gusto. Hay que señalar que no siempre los 200 caballos de su motor pasan con facilidad al asfalto a través de las ruedas delanteras, produciéndose en ocasiones ciertas pérdidas de tracción que los sistemas electrónicos de ayuda a la conducción se encargan de minimizar.

Es un coche que se expresa mejor en las carreteras pequeñas y viradas, en las que se muestra tan ágil como fácil de conducir. Resulta eficaz en todo momento, con una elevada velocidad de paso por curva. Conducirlo en estas condiciones, escuchando el agradable sonido del motor y cambiando de marchas con asiduidad –por cierto, el cambio es rápido y preciso, como conviene– supone un ejercicio apasionante.
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Un diseño radicalmente distinto separa a este segundo TT del primero. Llama menos la atención, pero es más estilizado, más refinado, más acorde con la actual tendencia de estilo de Audi; se podría decir incluso que más bonito. También es más grande, más acogedor, más cómodo y tiene un maletero mayor. Lástima que los asientos traseros no hayan crecido en la misma medida. Todo está a su favor, porque si a estas consideraciones añadimos las inherentes a la mecánica y al chasis, nos encontramos con que es más deportivo, más eficaz.

El motor de dos litros de inyección directa funciona a la perfección y tiene un rendimiento superior al de otros motores iguales montados en otros coches del Grupo Volkswagen. Esto se traduce en unas prestaciones excelentes con un consumo de combustible que se puede asumir incluso en conducción deportiva. Y si analizamos su precio, resulta que es prácticamente igual que el del antiguo TT 1.8T de 190 caballos a pesar de ofrecer mucho más que él en todos los sentidos; lo que no está nada mal.
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