Tras cerrar el mejor mes de septiembre en la historia de General Motors en Europa, sus marcas Opel y Saab sientan los pilares para el próximo ejercicio con la renovación de coches decisivos. La apuesta es muy importante en el caso del constructor sueco, que ha revisado en todos sus aspectos el 9-5.
Sabido es que la deportividad y la exclusividad son dos rasgos inherentes a la manera de ser de Saab desde sus inicios como fabricante de automóviles. Pero con el recién llegado a la gama del Saab 9-3, de formato familiar, quieren reivindicar de manera inequívoca ese carácter deportivo por encima de cualquier otra consideración.
Casi tres décadas (1977) de experiencia de Saab en el empleo de la tecnología de la turboalimentación ha dado como fruto un nuevo motor para dar vida al automóvil más rápido de su historia. Es el primer V6 de gasolina desarrollado por la marca sueca para recibir un turbocompresor.
La marca sueca ha apostado por la deportividad a la hora de decidir el diseño que debe tener la versión familiar de la berlina 9-3. De esta manera, una cualidad tradicional en sus coches se reafirma incluso en las variantes de vocación más funcional y versátil.
La demanda de mecánicas de gasóleo en el segmento Premium y la posibilidd de aprovechar los recursos globales de General Motors está produciendo la evolución de la marca sueca, lo que en el 9-3 se traduce en nuevos motores diésel.
Ambas marcas han decidido ampliar su acuerdo para desarrollar un segundo modelo, del tipo todocamino o todoterreno ligero, basado en el Subaru Baja y que se fabricaría en Japón, en la misma línea de montaje que este, con destino a los mercados norteamericanos exclusivamente.
La marca sueca espera terminar el año con una red comercial formada por 66 concesionarios.
Se producirá en Japón y se comercializará exclusivamente en Estados Unidos.