Es el primer SUV de la historia de la marca de Martorell. Presentado como prototipo en el pasado Salón de Ginebra, hará su debut mundial como vehículo de producción en serie en el de Barcelona a partir del 7 de junio como paso precio para ser comercializado en verano. Está equipado con tracción integral y con dos potentes motores.
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El Altea Freetrack se ha diseñado y desarrollado en Martorell, donde también se fabrica, tomando como base el Altea XL. De ahí que sea uno de los pocos monovolúmenes compactos del mercado con una estética y unas características netamente Off-road. El más indicado para que Seat se embarque en la aventura de inscribirse en el segmento de los SUV (o todoterrenos ligeros, o todocaminos), el que mayor crecimiento está experimentado en los últimos años.
Se diferencia visualmente del Altea XL por la incorporación en su carrocería de molduras protectoras de material plástico que recubren la línea baja de la cintura de sus zonas laterales y por incluir unos parachoques delantero y trasero específicos, también realizados con material plástico. Estos elementos le confieren una imagen muy robusta al tiempo que sirven como protección de la carrocería en la utilización del coche lejos del asfalto. La apariencia externa se completa por unas ruedas compuestas por unas llantas de nuevo y exclusivo diseño de 17 pulgadas de diámetro y unos neumáticos específicos de mayor diámetro y por tener una distancia respecto al suelo 40 milímetros mayor que la del Altea XL, lo que además de imagen le permite tener unas aptitudes netamente todoterreno.
Potentes motores
Lo primero que destaca al hablar de la mecánica del Altea Freetrack es que está equipado con un sistema de tracción a las cuatro ruedas que se realiza a través de un esquema con conexión hidromecánica y mando electrónico tipo Haldex, lo que garantiza un progresivo y preciso reparto de par entre los ejes delantero y trasero. En condiciones normales de uso el par se transmite en su totalidad hacia las ruedas delanteras, mientras que el reparto pasa a ser hasta del 50% al tren trasero cuando las circunstancias lo requieren.
Una característica que habla del dinamismo que los técnicos de Martorell han querido dar al Altea Freetrack es la adopción de los dos motores más potentes que en la actualidad utiliza Seat para sus modelos. Se trata de un propulsor de gasolina y otro diésel para que la oferta del modelo cubra todas las necesidades y todos los gustos de sus potenciales clientes. Ambos están equipados con sistemas de alimentación por inyección directa y turbo. El motor de gasolina pertenece a la familia FSI, tiene dos litros de capacidad y desarrolla una potencia de 200 caballos. Por su parte, el diésel es de la familia TDI, tiene la misma capacidad de dos litros y dispone de 170 caballos de potencia. Aunque Seat no ha comunicado con qué cajas de cambios ha acoplado estos motores, se supone que, como en el Altea XL en el caso del TDI y como en el León FR en el del TFSI, que serán manuales de seis marchas, aunque también podría ser un manual automatizado DSG de seis relaciones el que mueva el Freetrack TFSI.
El propulsor 2.0 TFSI permite que el coche obtenga una velocidad máxima de 214 kilómetros por hora y acelera desde parado hasta alcanzar los 100 km/h en 7,5 segundos; todo ello con un consumo medio ponderado de 9,4 litros cada 100 kilómetros. Por su parte, con el 2.0 TDI, el Freetrack alcanza los 204 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos con un consumo de 6,8 litros a los 100 kilómetros.
Interior monovolumen
La herencia del Altea XL se mantiene en el interior del Freetrack, que revindica su configuración monovolumen con idénticas cotas de habitabilidad y de capacidad de carga. De hecho, incluso supera algunas de sus características en la zona trasera del habitácuo, donde el asiento allí dispuesto puede desplazarse longitudinalmente hasta 16 centímetros, dos más que en el Altea XL, ganando espacio libre para las piernas de los pasajeros que viajan en dichas plazas o manteniendo una capacidad del maletero más que destacable. De hecho, admite 593 litros de volumen, que se puede ampliar abatiendo por partes dicho asiento posterior.
El Altea Freetrack sólo se comercializará en un nivel de acabado que dispone de un completísimo equipamiento de serie: doble climatizador, sensor de luces y de lluvia, sensor de aparcamiento, control de velocidad, ordenador de viaje, equipo de sonido con lectores de CD y MP3 y mandos en el volante en lo que atañe al confort, y control electrónico de estabilidad ESP, seis airbags, sistema de dirección electromecánica (EPS), testigo de presión de neumáticos, etcétera en materia de seguridad.
En este sentido, la novedad más destacada es un innovador sistema multimedia que está compuesto por una pantalla TFT de siete pulgadas ubicada en el techo del vehículo y por una conexión RCA que permite conectar reproductores de DVD, consolas de videojuegos, ordenadores portátiles e incluso reproductores de MP3, ya que el sonido de la fuente sale a través del sistema de audio del propio vehículo. También ofrece de serie unas cortinillas para las plazas traseras que, recogidas en el interior de las puertas cuando no se utilicen, no ocasionan ninguna molestia a los ocupantes del asiento trasero.