Nadie puede detenerse. En este caso Mini, enfrascada de lleno en la incorporación de una nueva carrocería a su saga, el polifacético Countryman, aprovecha sin embargo para remozar la estética de las otras tres carrocerías, Mini, Mini Clubman y Mini Cabrio, amplía las posibilidades de personalización y, sobre todo, añade una nueva gama de motores diésel.
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Atenazada en parte por el estricto diseño del Mini, que permite en teoría cambios limitados en su estilo fundamental, los diseñadores de Mini han conseguido remozar detalles y afinar importantes aspectos tecnológicos que afectan al rendimiento, la eficiencia y la seguridad.
Cuando a mediados de septiembre se levante la veda y los nuevos Mini empiecen a entregarse, las diferencias más notables llegarán con la implantación de una nueva familia de motores diésel similar a la anterior, pero afinada al extremo tanto a nivel de alimentación, con sistemas de conducto común y sobrealimentación más eficaces, como de contaminación, con filtro de partículas de mejor rendimiento. Los cambios han permitido mejorar prestaciones, pero al mismo tiempo reducir de forma notable los consumos.
La versión básica de este cuatro cilindros de aluminio mantiene su potencia en los 90 CV a 4.000 rpm, bajando las cifras en una décima en la aceleración de 0 a 100 km/h y con 3,8 litros de consumo medio (el anterior proporcionaba 3,9) con sólo 99 g/km de CO2. Ayudan, y no poco, en este sentido la disponibilidad en todos los motores de los sistemas de recuperación de energía, el sistema de detención y arranque automático del motor Star&Stop, el indicador de cambio de marcha y la nueva servodirección electromecánica.
Un detalle innovador es el nuevo encapsulamiento del motor, tanto de los de gasolina como de los diésel, que como primera ventaja reduce el nivel de ruido. Sin embargo se ha buscado sobre todo limitar las pérdidas de calor, limitando también el tiempo que tarda el propulsor en alcanzar la temperatura de régimen, y como consecuencia el necesario para que la calefacción entre en acción, a pesar de que la temperatura exterior sea muy baja.
El motor más potente diésel, que se utiliza regularmente en las versiones Cooper, eleva ahora su potencia hasta los 112 CV, mejorando la aceleración en dos décimas, igualando los consumos del motor menos potente cuando se utilizan ambos en el Mini. La versión básica de 90 CV está disponible ahora también en el Clubman, mientras que el motor más potente de 112 CV sirve para incorporar a la gama por primera vez la combinación Mini Cooper Cabrio y propulsor diésel, que seguro será bastante demandada.
Interesantes detalles
Los diseñadores de Mini han aguzado el ingenio a la hora de realizar pequeñas pero interesantes modificaciones de detalle. Desde aspectos de pura seguridad, las formas del parachoques delantero y su capacidad de deformación permiten aumentar la seguridad para peatones. En el frontal se modifica la zona baja del parachoqus, lo que incluye nuevos marcos para los faros antiniebla y de posición. Para el Cooper S se han dispuesto dos grandes entradas de aire de refrigeración de frenos, que pueden remarcarse mediante perfiles cromados de forma opcional.
Se ha trabajado mucho sobre el aspecto y eficiencia de los sistemas de iluminación. Los grupos ópticos delanteros, con excepción de los del Mini John Cooper Works, adoptan ahora reflectores de color negro. Las ópticas posteriores emplean ahora tecnología Led de diodos luminiscentes. Luces de freno de funcionamiento dinámico, o las de marcha atrás y las antinieblas traseras encastradas en una franje central, sirven para distinguir de forma clara a esta nueva generación de Mini. Por último, y como opción a añadir a la de faros de xenón, se puede instalar ahora el sistema de orientación del haz de luz, cuyo giro responde a parámetros como el giro del volante, el giro del vehículo o la velocidad de paso por curva.
También la iluminación interior ambiente ha sido cuidada para disfrutar de una relajante atmosfera en el interior mediante un suave haz de luces. Sin embargo no han sido los cambios más importantes. Destaca la posibilidad de elegir acabados y personalizaciones prácticamente a la carta.
Se incluyen materiales de mayor calidad, nuevos tonos exteriores, mejoras en la seguridad –como la posibilidad de montar espejos retrovisores fotosensibles–, y la posibilidad de convertir el habitáculo en un centro de comunicaciones El sofisticado navegador y el equipo de radio reflejan su información en una amplia pantalla de color de alta resolución. Todos estos cambios y la amplia variedad de acabados y carrocerías, aseguran la plena vigencia en el tiempo de esta interesante saga de vehículos.