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Miércoles, 8 de septiembre de 2010
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INFINITI FX30d

Manuel Doménech  | BARCELONA Actualizado Viernes 23-07-2010, 21:46 h.

¿Ha dicho diésel?

Infiniti FX30d
Infiniti FX30d
Infiniti FX30d
Infiniti FX30d
Infiniti FX30d
Infiniti FX30d
Motor diésel del Infiniti FX30d
El FX es el primer vehículo de la marca con un motor alimentado por gasóleo. Se trata de una mecánica tan refinada que nadie diría que es diésel. De hecho su rendimiento es equiparable al de un motor de gasolina de cilindrada y potencia equivalentes. Por lo demás, es un Infiniti con todas las premisas de lujo y confort que se esperan de él.
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Cuando la marca de lujo japonesa perteneciente al Grupo Nissan decidió iniciar su actividad comercial en Europa, consideró como algo completamente obligatorio disponer de un motor diésel en su gama de productos, y no ha pasado mucho tiempo para que el todocamino de lujo FX haya sido el encargado de estrenarlo; aunque posteriormente lo llevará también la berlina M.

Se trata de un motor V6 de tres litros desarrollado ex profeso para Infiniti –tras estudiar otras alternativas ya existentes– por la Alianza Renault-Nissan y que responde al código interno V9X. Es un motor que tiene en cuenta los valores de la marca Infiniti y que no compromete en absoluto el placer de conducir.

Muy moderno de concepción, cuenta con un sistema de inyección directa a alta presión (1.800 bares) por conducto común (‘common rail’) asistida por un turbocompresor de geometría variable. De bajo peso al haber sido construido el bloque de seis cilindros con acero al grafito compactado (CGI), se distingue de cualquier otro motor diésel por tener el refinamiento que se asocia habitualmente a los motores de gasolina.

No solo es muy potente, sino que tiene un par motor enorme, de 550 Nm, es decir, 50 Nm más que los que da el motor V8 de gasolina que también anima al Infiniti FX. Y el hecho de que la totalidad del valor de par se obtenga a 1.750 vueltas hace que tenga una capacidad increíble para subir de vueltas y que sea progresivo como pocos.

De su funcionamiento hay que decir que la sonoridad mecánica es prácticamente inexistente, y por supuesto, que no hay vibraciones que pongan en entredicho el confort de sus pasajeros. Y de su rendimiento que es igualmente potente en toda su gama de revoluciones, lo que le permite aportar al coche unas prestaciones excepcionales, si tenemos en cuenta que es un coche que supera los 2.000 kilos de peso, como se pone de manifiesto por el hecho de que acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos.

Parte de la culpa de la deportividad y del refinamiento del motor hay que achacársela al rápido y cambio automático secuencial de siete velocidades con control adaptativo cuya función manual se puede manejar desde unas espléndidas levas situadas detrás del volante (las mismas, por cierto, que lleva el Nissan 370Z). Y para que la deportividad del FX no se viera alterada por el hecho de llevar un motor diésel, los técnicos de Infiniti han trabajado de forma especial la sonoridad del sistema de escape.

Sin embargo, los consumos que acredita son los propios de un coche de gasóleo, ya que el consumo medio es de solo nueve litros, mientras que en carretera se conforma con 7,8 litros, lo que le otorga una autonomía de 1.100 kilómetros.

Estrena tecnología

En su diseño exterior e interior el FX30d es un FX con todas sus consecuencias. Su carrocería no ofrece la más mínima diferencia, conservando, por lo tanto, los mismos atributos de deportividad y exclusividad que los FX de gasolina. De hecho, solo la leyenda FX30d seguida por la letra del acabado, situada en la parte derecha del portón trasero, indica que se trata de un Infiniti diésel. Y lo mismo sucede en el lujoso y perfectamente equipado habitáculo. Del resto de los FX conserva también todas las tecnologías de confort y de seguridad habituales en Infiniti, pero añade una más.

Se trata del sistema LDP (Lane Departure Prevention) de prevención de cambio de carril que, a diferencia de otros sistemas aparentemente similares que se limitan a avisar al conductor cuando el vehículo se aparta del carril por el que circula, entra en acción si el conductor no hace caso de las advertencias aplicando una ligera frenada (en combinación con el control de estabilidad) en uno de los lados del coche para crear un efecto de giro que devuelva el coche al centro del carril por el que circulaba. El LDP trabaja siempre a velocidades superiores a los 72 km/h.

Tampoco en carretera se aprecia la menor diferencia respecto a los FX de gasolina. Resulta confortable, equilibrado y estable, con muy pocas inercias. Dotado de tracción total activa, se comporta normalmente como un propulsión trasera con mucha capacidad de tracción.


FICHA TÉCNICA

Lanzamiento: Ya está a la venta
Motor: De seis cilindros en V, diésel
Potencia: 238 CV a 3.750 rpm
Par motor: 550 Nm a 1.750 rpm
Cambio: Automático de siete marchas
Tracción: Total activa
Prestaciones: Velocidad máxima, 212 km/h. Aceleración 0 a 100 km/h, 8,3 segundos
Consumos: 111,2, 7,8 y 9,0 litros /100 kms. en ciclo urbano, carretera y mixto.
Emisiones de CO2: 238 g/km.
Seguridad: Seis airbags (dos frontales, dos laterales delanteros y dos de cortina). ABS con distribución electrónica de frenada y asistencia a la frenada de emergencia. Controles de estabilidad y de tracción. Sistema de control de arranque en cuesta. Reposacabezas activos. Sistema de prevención de cambio de carril. Anclajes Isofix para sillitas de niños en los asientos traseros
Dimensiones: Longitud, 4.865 milímetros; anchura, 1.925 milímetros; altura, 1.680 milímetros; distancia entre ejes, 2.885 milímetros; vía delantera, 1.635 milímetros; y vía trasera, 1.640 milímetros
Capacidad maletero: 410 litros
Peso: 2.150 kilos
Precios: Desde 62.500 hasta 71.690 euros