La marca de lujo de General Motors ha cambiado mucho desde 1999, cuando comenzó una nueva andadura basada en un exclusivo e innovador diseño para sus vehículos. La iniciativa Art & Science plasmada en el prototipo Evoq ha dado lugar a nuevos coches, el último de ellos, el interesante SRX.
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Al observar detenidamente el nuevo vehículo de Cadillac nos asalta una pregunta, ¿es un todoterreno como la propia marca preconiza? La respuesta debe ser no a pesar del formato y las dimensiones de gran todoterreno que tiene su atractiva carrocería. Eso sí, tiene las cualidades dinámicas de un excelente todoterreno, pero atesora otras muchas cualidades, como la funcionalidad y la flexibilidad interior propias de un monovolumen o el refinamiento y la elegancia de una gran berlina. Todo ello en un conjunto armonioso propio de una marca tan exclusiva dentro de General Motors.
Entonces, ¿cómo calificarlo? Es difícil, porque incluso por estética puede decirse que es una gran berlina de altas prestaciones o un SUV (todoterreno ligero) de gran lujo. Sea como fuere o lo que fuere, lo cierto es que el Cadillac SRX es un producto redondo por su estilo y por sus características, diseñado y desarrollado en la planta estadounidense de Lansing Grand River (Michigan) para satisfacer los gustos y las necesidades de los usuarios europeos que han convertido a este tipo de vehículos (BMW X5, Lexus RX 300, Volkswagen Touareg, Porsche Cayenne, Volvo XC90, etcétera) en auténticos objetos de culto.
Las razones del Cadillac SRX hacen que se inscriba con pleno derecho dentro de este especial segmento del mercado. Unas razones de peso para hacer frente a tan poderosos rivales, y eso que por el momento no cuenta con una mecánica diésel y no se sabe a ciencia cierta si la tendrá y cuándo la tendrá.
Para desarrollar a éste llamémosle “vehículo mixto de lujo” Cadillac ha optado para adaptar un sistema de tracción permanente a las cuatro ruedas a la plataforma Sigma, que comparte con el modelo CTS. También comparte el estilo exterior con el CTS, y con el XLR, ese estilo que en Cadillac denominan Art & Science estrenado en el prototipo Evoq de 1999. Un estilo a la vez atractivo y agresivo que, en todo caso, pone de manifiesto la exclusividad propia de Cadillac.
Hasta siete plazas
Con una longitud de casi cinco metros y una distancia entre ejes cercana a los tres metros, el SRX ofrece un interior tan amplio como refinado por presentación y diseño y lujoso por equipamiento. En principio es un vehículo de cinco plazas (aunque la plaza central de la segunda fila sea anecdótica debido al elevado túnel de transmisión central), al que opcionalmente se le puede añadir una tercera fila con dos asientos (es una opción que cuesta 1.650 euros). Esta tercera fila se esconde en el piso del coche al ser manipulada con la facilidad que supone apretar un botón que activa un procedimiento eléctrico de plegado y desplegado.
Con las siete plazas útiles, aún le queda al SRX un maletero con una capacidad de 238 litros. No es un coche muy alto (1,82 metros), pero a pesar de ello los pasajeros de las filas posteriores, y aunque están ubicados más altos que los de la primera fila, tienen suficiente altura con respecto al techo. Éste, por cierto, puede ser solar, de apertura electrónica para las dos primeras filas (una opción que cuesta 2.500 euros) con un suplemento de techo panorámico de cristal sobre la tercera fila (en este caso la opción alcanza un precio de 3.000 euros).
Y hablando de equipamiento, el coche ofrece todo lo que su propietario puede desear, climatizador bizona incluido con aire acondicionado para la parte trasera del coche. De hecho, sólo el navegador no es de serie; tiene un precio de 3.500 euros. En el exterior tampoco lo es la pintura metalizada, que supone un sobreprecio de 850 euros.
De gasolina y con una suspensión exclusiva
Dos mecánicas están disponibles, las dos de origen estadounidense, un V6 de 3,6 litros y un V8 de 4,6 litros, ambos de la familia Northstar modificados al efecto para ser utilizados en el SRX. Con potencias respectivas de 258 y 325 caballos, están asociadas a unas cajas de cambios automáticas de cinco marchas con función manual secuencial de excelente accionamiento y rendimiento. Ambos motores funcionan con un equilibrio asombroso, un silencio total y unas prestaciones destacables sin que por ello su consumo sea alto. En ello tiene que ver el hecho de que el SRX, independientemente de la versión de motor, sólo pesa dos mil kilos.
El rendimiento de los motores y el funcionamiento del cambio tienen buena parte de la culpa de las buenas cualidades dinámicas del coche, que se mueve en silencio y sin vibraciones en el asfalto y que satisface fuera de él, aunque no como un todoterreno especializado, cosa que tampoco pretende. Su transmisión permanente a las cuatro ruedas cuenta con un diferencial central que reparte el par en un 50% para cada uno de los ejes. De todas formas, mediante la aplicación de los frenos a modo de autoblocantes se consigue que el par varíe entre las ruedas de cada eje, cada uno con su propio diferencial.
Aunque Cadillac no haya pretendido hacer un todoterreno especializado, sino un coche capaz de salir airoso de situaciones comprometidas y de ser utilizado en un amplio abanico de circunstancias del terreno, una suspensión de gran recorrido le permite circular sin problemas fuera de las carreteras, donde se observa lo inadecuado de los neumáticos para asfalto que, necesariamente, usa el coche y la poca eficacia de unos amortiguadores tarados para beneficiar el confort de los pasajeros.
En carretera, como ya anticipamos, se mueve como una cómoda y lujosa berlina, bien asistida por un sistema propio de estabilidad (StabilyTrak), bien guiada por una buena dirección, muy segura por la eficacia de sus discos de freno ventilados en las cuatro ruedas y muy estable gracias a una suspensión que tiene una característica particular, sus amortiguadores.
Cadillac no ha optado por una suspensión neumática para el SRX sino por el uso de unos amortiguadores activos de fluido interno magnético. De esta manera, su tarado varía de forma automática hasta mil veces por segundo en función de parámentros como la aceleración, el deslizamiento de las ruedas, el movimiento de la dirección, etcétera. Una centralita recoge las señales eléctricas que mandan los amortiguadores para modificar su tarado. Esto explica su poco balanceo y hasta el hecho de que en su conducción se aprecien unas débiles inercias.
Las previsiones de venta del SRX en España son muy conservadoras si tenemos en cuenta las cualidades del coche y su precio con respecto al de sus rivales. Para lo que queda de año se prevén sólo 30 unidades, y 90 para 2005. En Europa las cifras para este año son de 700 unidades, mientras que para 2005 Cadillac, por medio de su importador, la compañía holandesa Kroymans, tiene como objetivo vender 2.200 SRX.
Ficha técnica
Lanzamiento: ya está a la venta
Motores: De seis y ocho cilindros, gasolina
Potencias: 258 y 325 caballos
Cambios: Automático de cuatro marchas y automáticos de cinco marchas con función secuencial
Transmisión: Tracción total permanente
Prestaciones: 201 y 225 kilómetros por hora
Consumos: 11,8 y 13,1 litros cada 100 kilómetros
Seguridad: Doble airbag frontal y lateral delantero, cuatro airbags de cortina, ABS+EBD y sistema electrónico de estabilidad StabilyTrak
Precios: V6 Elegance, 46.950 euros; V6 Sport Luxury, 50.950 euros; V8 Sport Luxury, 64.450 euros.